Vida...

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!»
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!»
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

De "Cuaderno de Nueva York" 1998
José Hierro

Comentarios

sarah ha dicho que…
Uhm.... es precioso, qué bien pintan estos versos en mis días de otoño.

Está bien saber que hay vida más allá del antropólgo je je je.

Un placer siempre visitar tu blog.
Antrophistoria ha dicho que…
Gracias Sarah por tu comentario. Claro que hay más cosas más allá del antropólogo, como tú me llamas, aunque no lo sea, jejeje. La verdad es que es un poema muy bonito.

Un saludo y a seguir en contacto.