sábado, 27 de diciembre de 2008

Sobre la diversidad.

A medida que nos acerquemos al aniversario de los 150 años de la Teoría de la Evolución de Darwin veremos un crecimiento exponencial de artículos sobre este genial personaje y también sobre dicha formulación. Uno de los conceptos que nos pueden resultar más impactantes es el de diversidad específica. En esta corta aportación quiero hacer una reflexión diacrónica sobre la pérdida de diversidad de nuestro género, el género Homo.

Como es bien conocido, nuestro género emerge en el Plioceno africano hace unos tres millones de años. Desde este momento el linaje humano ha ido prosperando de tal forma que en la actualidad el único homínido vivo es el Homo sapiens. Lo más importante consiste en explicar que antes no siempre había sido así. Solamente hemos de retroceder unas decenas de miles de años y nos encontramos que en nuestro planeta vivían cuatro especies: Homo erectus y Homo floresiensis en Asia, Homo Neanderthalensis en Europa y el Oeste de Asia, y el Homo sapiens en África y Euroasia.

Ahora nuestro género solo esta representado por una única especie: el Homo sapiens. La pérdida de diversidad ha sido vertiginosa desde hace unos 15.000 años y sólo nosotros sobrevivimos a la extinción. Esto debe ser un toque de atención. La desaparición de la diversidad biológica de nuestro género la hemos corregido con el aumento de diversidad social y cultural; de esta manera hemos compensado la presión selectiva del medio.

La importancia que ha tenido para nuestra evolución como especie la selección cultural solamente se visualiza cuando ésta juega un papel determinante en los procesos de adaptación. En este sentido, adquisiciones como la conciencia han sido fundamentales para poder autoanalizar nuestra propia trayectoria. La misma Teoría de la Evolución es un producto de la selección cultural.
La diversidad es una estrategia del espacio tiempo singular del planeta para poder asegurar a los organismos mecanismos de resistencia frente a la presión del medio. Al adaptase a través de distintas estrategias se consigue aumentar la eficacia y, como consecuencia, crecer demográficamente, lo que a la vez permite extenderse espacialmente y conquistar nuevos territorios. Esto permite la especiación por alopatría, cosa que favorece la emergencia de organismos más preparados para el contexto donde se desarrollan, incrementándose de este modo la diversidad de un mismo género.

Nuestra especie se ha extendido por todo el planeta de esta manera. Así pues, vivimos en toda la superficie de los diferentes continentes y estamos en conexión, la especiación por alopatría ya no es posible. Esto plantea una ruptura evolutiva respecto a las especies que nos habían precedido. Esta ruptura tecno-social tiene que prepararnos para la integración de la diversidad.

La evolución es el marco en el que los organismos emergemos y nos reproducimos. Los humanos como organismos con conciencia tenemos que ser capaces de construir una organización humana que pueda corregir los efectos de la selección natural, lo hemos de hacer con la selección técnica de la que Darwin, por supuesto, ya nos habla en su libro 'El origen de las especies'.

La selección técnica matizará los efectos de la selección natural, será mejor; por lo menos, así lo deseamos.

Extraído de El Mundo

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