lunes, 12 de enero de 2009

Neandertales y sapiens.

Posiblemente no exista una polémica tan duradera en el tiempo como la convivencia de dos especies de homínidos en un territorio. La coexistencia en Europa durante por lo menos unos 8.000 años de dos especies ha dado a la literatura científica uno de los elementos de discusión más impresionantes que se haya conocido jamás.

Efectivamente, este fenómeno esta relacionado con la extinción de los neandertales y con la sustitución de esta especie europea por los homínidos africanos de nuestra especie, Homo sapiens. El reemplazo se acaba hace unos 25.000 años, según los datos proporcionados por los registros arqueológicos de las cavidades de Gibraltar y estudiados por el colega Clive Finlayson y sus colaboradores.

Sabemos que por lo menos hasta entonces, y a lo largo de un período, coexistieron en el planeta unas cuatro especies de homínidos: Homo erectus, Homo neanderthalensis, Homo sapiens y el recientemente descubierto Homo floresiensis. Así pues, la diversidad era la base de la progresión de nuestro género en el planeta.

Pero lo que nos interesa ahora es la convivencia de Homo sapiens y de Homo neanderthalensis en Europa. Esto fue así, pero no tenemos pruebas sistemáticas respecto a que hayan habitado de forma sincrónica un mismo territorio. Por ejemplo, nunca se han encontrado en un yacimiento restos esqueléticos craneales de las dos especies en un mismo nivel con actividad antrópica.

Tampoco, en excavaciones modernas, se ha encontrado en un mismo yacimiento un nivel musteriense (industria lítica característica de los neandertales) que tenga por encima un nivel auriñaciense (cultura material propia de los humanos anatómicamente modernos, los sapiens). Normalmente, siempre se encuentran los niveles auriñacienses por encima de los musterienses, siguiendo, por lo tanto, una secuencia lógica.

En general, parece ser que las dos especies son excluyentes en un mismo territorio. Sin embargo, el colega Eric Trinkaus y otros plantean la posibilidad de hibridación. Si esto fuera así, quedaría clara la convivencia de las dos especies en un mismo lugar.

Una reciente publicación, este mismo mes, en el PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America), incide de nuevo sobre este tema basándose en los hallazgos que ha dado el yacimiento Sima de las Palomas, en Cabezo Gordo, en el litoral mediterráneo, concretamente en la región de Murcia.

Muchos arqueólogos continuamos pensando que no existen pruebas claras de esta convivencia. Necesitaremos muchas más para poder formular una teoría a favor de la coexistencia sincrónica y del contacto extraespecífico entre Homo neanderthalenis y Homo sapiens.

Resulta apasionante que estos enigmas tengan difícil solución, pues estimula el debate científico al establecer problemas y obligar a buscar soluciones, sobre todo si éstas son de tipo empírico. También es conveniente que la población se implique en estos debates en aras de socializar el conocimiento entre la especie.
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Extraído de El Mundo

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