martes, 19 de mayo de 2009

El arqueólogo francés Jean Clottes nos descubre el enigma de la Cueva de Cosquer.

El Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada nos propone una visita al santuario prehistórico de la Cueva de Cosquer, en el sur de Francia. El Arqueólogo galo Jean Clottes, una de las máximas autoridades en arte rupestre de Europa, ofrecerá una conferencia sobre esta cueva que, debido al aumento del nivel del mar tras la última glaciación, ha quedado sumergida por las aguas. Esta conferencia se celebrará el próximo jueves, 21 de mayo, a las 20:30 horas en las instalaciones de la institución museística gestionada por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria (C/ Audiencia, 2 Gáldar). La entrada es libre.

En 1991, un submarinista penetró en una cueva sumergida cercana a la ciudad francesa de Marsella. Al llegar al fondo, en la zona que ha quedado fuera de la acción del mar, Henri Cosquer advirtió que las paredes de la gruta se encontraban decoradas con varios centenares de pinturas rupestres que los expertos han situado en dos periodos diferentes del Paleolítico Superior; el Gravetiense y el Solutrense. Los investigadores que han podido estudiar in situ este importante enclave del arte rupestre mundial han encontrado diversidad de motivos y técnicas de dibujo, pintura y grabado. El repertorio incluye 177 figuras de animales, 216 signos geométricos, 65 manos en negativo y la imagen de un hombre muerto. Entre los motivos animales representados se encuentran manos, en colores rojos y negros, caballos, ciervos, bisontes, etc. Un grupo interesante lo forman los animales marinos, como focas, pingüinos, medusas, peces o cetáceos, fauna poco representados en el mundo paleolítico. También hay una variada representación de signos geométricos, algunos de ellos realizado mediante la técnica del grabado. Los principales investigadores del Arte Rupestre Paleolítico sitúan las pinturas de la Cueva Cosquer al mismo nivel de calidad y técnica que las de Altamira y Lascaux.

La entrada a la gruta de Cosquer se encuentra, en la actualidad, a 37 metros bajo el nivel del mar. A la cámara policromada se accede tras atravesar un estrecho corredor de más de 175 metros de longitud totalmente anegado por el agua del mar. La importancia de Cosquer, más allá del interés arqueológico, viene dada por los datos que aporta sobre las condiciones ambientales y ecológicas que reinaban en el litoral mediterráneo entre 18.500 y 29.000 años. Este periodo del paleolítico Superior se caracterizó por el clima glacial y la presencia de grandes mamíferos como mamuts y renos en territorio europeo. La representación de focas y pingüinos entre los motivos pintados en las paredes de Cosquer son un testimonio de las condiciones ambientales en las que se desarrollaron las comunidades humanas que habitaron en el lugar.

La extraordinaria localización de la caverna se debe a la subida del nivel del mar después de la última glaciación, pues, hace 20.000 años, el nivel del mar se encontraba130 metros por debajo y a unos 5 kilómetros de la línea actual. Todas las pinturas se hallan en las salas superiores que se encuentran sobre el nivel del mar. Las dataciones realizadas mediante el método de radiocarbono, aplicado a cenizas y carbones de dos pequeños hogares, demuestran que esta cueva fue frecuentada durante dos periodos: el primero hace unos 27.000 años y el segundo hace aproximadamente 19.000 años.

Jean Clottes, asesor de la UNESCO para el Arte rupestre prehistórico, desvelará los secretos de este auténtico santuario, ya que la cueva Cosquer sólo fue utilizaba para llevar a cabo en ella ceremonias y rituales. Un espacio sagrado de extraordinario valor, en especial por la abundancia y variedad de las figuras representadas que, en el caso de los pingüinos, son únicas en el repertorio rupestre europeo.
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Extraído de Infonorte Digital

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