Es probable que el persa antiguo fuese de uso más común que lo creído hasta ahora.

Por primera vez, se ha encontrado un texto en lenguaje persa antiguo que muestra el uso de ese lenguaje escrito para el registro práctico y no sólo para su exhibición en inscripciones de la realeza. El texto está inscrito sobre una tablilla dañada de arcilla, perteneciente al Archivo de la Fortificación de Persépolis, ahora en el Instituto Oriental adscrito a la Universidad de Chicago.

La tablilla es un registro administrativo del pago de un producto aún por identificar en cinco poblados cercanos a Persépolis, y procede aproximadamente del 500 aC.

"Ahora podemos ver que las personas que vivían en Persia en el momento cumbre del Imperio Persa escribían a diario sobre asuntos ordinarios en lenguaje persa, y empleando el alfabeto persa", afirma Gil Stein, Director del Instituto Oriental.

El persa antiguo escrito fue el primero de los alfabetos cuneiformes en ser descifrado, lo que ocurrió entre los años 1800 y 1845. Una vez que el alfabeto fue descifrado, los académicos se percataron de que el persa antiguo era un ancestro del persa moderno, y que está relacionado con el sánscrito.

Hasta ahora, la mayoría de los especialistas en persa antiguo pensaban que el alfabeto y el lenguaje persa antiguos fueron usados sólo para inscripciones sobre reyes en palacios, o en cualquier parte donde fuese necesario identificar recipientes de metales preciosos u otros materiales lujosos que estuvieran relacionados con los reyes y sus palacios. También se pensaba que para escribir registros administrativos o de negocios, los persas empleaban sólo lenguajes y alfabetos ya en uso durante el advenimiento del imperio (el arameo, el babilonio, el elamita, y otros).

Las tablillas de la Fortificación de Persépolis fueron desenterradas en el complejo del palacio imperial de Persépolis, en el suroeste de Irán, por el Instituto Oriental en la década de 1930 y, con el permiso del gobierno iraní, fueron enviadas al Instituto Oriental en 1937, en un préstamo a largo plazo destinado a traducirlas y analizarlas.

El archivo incluye decenas de miles de tablillas de arcilla y fragmentos de éstas con textos en elamita, una lengua indígena escrita que ya se usaba en Irán casi dos mil años antes que el Imperio Persa fuera fundado. También incluye cientos de tablillas de arcilla y fragmentos con textos en arameo, una lengua semítica que ya estaba en uso desde tiempo atrás para registros prácticos en gran parte de Oriente Próximo.

Con el transcurso de años de análisis, se han descubierto algunos tesoros extraordinarios entre las tablillas de Persépolis: un texto en frigio (un lenguaje de la Anatolia occidental, en la moderna Turquía), un texto en griego, y ahora un texto en persa, el lenguaje de los gobernantes del imperio.

La mayoría de los escribas de la zona de Persépolis podían hablar y escribir más de un lenguaje, y este texto pudo haber sido un raro experimento realizado por alguno de ellos. Pero también podría ser la punta de un iceberg. En el 500 aC, al igual que ahora, los registros administrativos no eran elementos aislados, sino que formaban parte de archivos mayores. Esta tablilla en persa antiguo puede ser la primera evidencia de algo mucho más grande aún por descubrir.
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Extraído de U. Chicago

1 comentario:

sarah dijo...

Un artículo revelador y muy interesante.

De él se concluye que todavía queda mucho por decir de nuestro pasado. Lo que nos implica el deseo de muchos profanos a que se respeten y valores los yacimientos arqueológicos, por lo mucho que todavía pueden desvelarnos.

Mi hijo está estudiando "el neolítico" en el colegio. Se sorprendió mucho cuando le expliqué que algunas de las cosas que pone el libro de texto "no estaban" en el mío porque cuando yo estudiaba todavía no se sabían. También se sorprendió que le dijera que parte de lo que estudiaba eran teorías con las que podíamos o no estar de acuerdo, siempre basándonos en hechos y evidencias arqueológicas... aquí todos tenemos algo que aprender.

Un saludo, José