miércoles, 27 de mayo de 2009

Las islas pequeñas son más relevantes para la arqueología que las grandes.

En contra de lo que podría parecer, resulta que las islas más pequeñas tienen mayor importancia arqueológica que las grandes. Así lo señala un investigador de la Universidad de Florida, que ha descubierto que las personas que se establecieron en el Caribe antes de la llegada de Cristóbal Colón prefirieron las porciones más pequeñas de tierra porque dependían fuertemente del mar.

"Hemos escrito la historia basándonos en las islas más grandes", nos recuerda Bill Keegan. Y eso puede haber sido un error, al dar a las islas pequeñas menor importancia de la que en realidad tuvieron.

Keegan argumenta que se han encontrado asentamientos de comienzos de la Edad de la Cerámica, en, por ejemplo, las Islas Vírgenes y Montserrat, pero que en cambio están ausentes de todas las islas más grandes de las Antillas Menores. Y todas las islas pequeñas a barlovento de la costa Este de Santa Lucía cuentan con una considerable presencia de artefactos cerámicos, evidencia de asentamientos, a pesar de ser menores de un kilómetro de largo.

Se pensaba que las personas de la antigüedad preferían las islas grandes porque el territorio más grande de éstas podría acoger una gama más diversa de hábitats y cantidades mayores de especies de animales de los que subsistir los humanos. Además, las pautas evolutivas a largo plazo han favorecido a las islas grandes.

Pero las islas pequeñas tenían litorales ricos en peces, y la ausencia de bosques densos las hizo más satisfactorias para la agricultura y para cazar a presas pequeñas como las iguanas, las tortugas y las jutías, conocidas también como hutías y que son roedores del tamaño de un gato.

A corto término, las islas pequeñas eran a menudo superiores en prestaciones a las islas grandes, y, por diversas razones, fueron realmente la primera opción que seleccionaban las personas de la antigüedad. Esas islas tenían buen flujo del viento, menos mosquitos y recursos marinos más abundantes. Con el agua suficiente y una cantidad relativamente pequeña de tierra para cultivar ciertos tipos de cosechas, los pobladores tenían todo lo que necesitaban.

Debido a que los humanos prehistóricos fueron atraídos preferentemente hacia estas pequeñas islas, ellas pueden decir a los científicos mucho más sobre los primitivos estilos de vida que los asentamientos en las islas grandes. Hasta hoy, la mayoría de las excavaciones arqueológicas en esta parte del mundo se han desarrollado en las islas grandes, en países como por ejemplo Cuba, República Dominicana y Puerto Rico.
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Extraído de Scitech News

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