martes, 9 de junio de 2009

Bernard Vincent: «La Sevilla de las tres culturas es sólo un mito».

“La imagen pacífica de la Sevilla de las tres culturas es un mito que tiene su inicio pasada la Edad Media. Existieron muchos conflictos porque cada una de las comunidades –cristiana, musulmana y judía– estaba convencida de la superioridad de su fe y de poseer la verdad absoluta... por eso eran tan duros los límites de aquella convivencia”. Así se explicaba ayer el célebre hispanista Bernard Vincent, actual director de la Escuela de Estudios Sociales de París, que pronunció ayer en el Alcázar la conferencia La tragedia de los moriscos.

Invitado por el Centro de Estudios Andaluces, con motivo de la celebración del IV centenario de la expulsión de los moriscos de España, a raíz de la firma del decreto por Felipe III, el profesor Vincent analizó “el drama” de una comunidad “que embarcó en los puertos de Sevilla y Málaga sumida en la miseria, sin pertenencias, en condiciones trágicas y extremadamente peligrosas para su integridad física”.

De este modo, el profesor de la Universidad de la Sorbona tachó de “fracaso” la política de asimilación de los moriscos emprendida por la Corona española en el siglo XVI, etapa en que otros países europeos también vivieron un proceso de “confesionalización”. La expulsión de la población morisca, que Felipe III aprobó en 1609, supuso, según Bernard, “una tercera vía entre las otras dos opciones de las que el monarca disponía para abordar la permanencia de moriscos en el territorio español, tras la asimilación”, que Vincent denomina “etnocicio”, y el genocidio.

Sin embargo, entre 1502, cuando la corona española obligó a los mudéjares a convertirse al cristianismo, y 1609, fecha en que decretó su expulsión, la mayoría de esta comunidad “siguió profesando su fe”, ya que los moriscos “no cambiaron sus ideas por el hecho de recibir el bautismo”, dijo. “Algunos autores han querido mitificar esta vía moderada de asimilación comparándola con políticas del siglo XX relacionadas con la integración de las minorías, pero es una equivocación”, dijo el autor, que recordó también el papel que jugó la represión a la población morisca por parte de la cristiana en etapas en que la convivencia entre ambas se tornaba “más conflictiva”, señaló el historiador, que puso como ejemplo “el rumor que nació en Sevilla en 1580, y que se extendió hasta la Sierra de Ronda, de una sublevación de los moriscos en Andalucía. El ejército salió a la calle, junto con la población cristiana, y se produjo una auténtica caza de moriscos”.

Entre 1609 y 1614 salieron de España alrededor de 350.000 moriscos, un hecho “que trajo consecuencias muy negativas para la economía”, finalizó Vincent. “La calidad de su trabajo era un hecho, su profundo saber tecnológico, el arte de la seda y sus conocimientos agrícolas, todo eso salió de España junto a los moriscos, y trajo unas consecuencias gravísimas”.

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