lunes, 1 de junio de 2009

Edwin Drake,el coronel del oro negro.

Cuando el hallazgo del petróleo en Estados Unidos, a mediados del siglo XIX, generó una de las mayores avalanchas humanas de la historia, las autoridades llamaron al único hombre capaz de mantener la calma: Lucky Luke.

En A la somba de los derricks, el famoso cowboy solitario consiguió detener las ambiciones de los más codiciosos, entre los cuales un hombre con sombrero negro y larga barba: Edwin Drake. Lo llamaban El coronel.

Pero no era sólo un personaje de cómic, fue realmente quien, en 1859, perforó el primer pozo de petróleo del mundo.

De unos diez metros de altura, la torre de madera que protegía el yacimiento se alzaba en el medio de un campo de Pensilvania, al noreste del país, entonces la mayor y una de las pocas conocidas reserva de petróleo.

La biografía de Drake se confunde tanto con la historia del precioso líquido que poco se sabe de su vida. Edwin Laurentine Drake nació en el seno de una familia pobre de rancheros de Nueva York y, a los 19 años, se fue de casa.

En el siglo XIX, el petróleo ya era conocido, aunque no tenía todavía una aplicación industrial o en automoción. Aún, no existían los motores de explosión, gran consumidores de gasolina; es decir, de petróleo.

Drake era conductor de tren y se había recorrido casi todo el país cuando, en 1858, se instaló con hijos y segunda esposa en Titusville. Los primeros exploradores andaban en la zona, viendo ya en el petróleo una importante fuente de energía.

La cita de un hotel.

La vida de Drake cambió cuando un jurista de Nueva York, un banquero y un profesor de Yale vieron en él el hombre que buscaban para cavar en el suelo hasta hallar petróleo. Compartían el mismo hotel. Era primavera de 1858, Drake se asoció con ellos, en la compañía Seneca Oil, y recibió un sueldo de 1.000 dólares para buscar, durante un año, reservas en la zona de Titusville.

En aquella época, el petróleo se usaba sobre todo para las lámparas y poco quedaba de las prácticas terapéuticas de la Antigua Roma. Drake se rodeó de hombres determinados, porque tras perforar los primeros cinco metros, empezaron los problemas. La Seneca Oil perdió paciencia y dejó de financiar a Drake, ya conocido como El coronel, por su autoridad y su disciplina en los campos de trabajo.

A más de diez metros de profundidad, nada más que agua surgía del agujero perforado. Convencido que se encontraba en el sitio acertado, Drake no tiró la toalla y buscó el respaldo financiero de varios amigos. Sólo vivía para su pozo, era una obsesión, una "locura", como llegaron a decir algunas testimonios de la época.

Desaparecen las referencias a su vida privada. Una historia que recuerda a la de Daniel Plainview en la película Pozos de ambición, de Paul Thomas Anderson.

El 26 de agosto de 1859, más de un año después de haber empezado a cavar la tierra y la roca, a 21 metros de profundidad, los hombres de Drake golpearon contra algo extraño, creando una grieta. Dejaron las herramientas y se fueron a dormir.

La mañana siguiente, el 27 de agosto, Bill Smith miró por la grieta, apestaba, corría un líquido espeso de color oscuro. Nada más perforar, el petróleo surgió en cantidad hasta ahora desconocida. Recogieron las primeras gotas en bañeras. El oro negro había entrado en la historia.

En A la somba de los derricks, el propio Drake pide la ayuda de Lucky Luke para alejar a los estafadores y los nuevos exploradores. Porque su hallazgo cambió para siempre el funcionamiento de la economía, marcó el nacimiento de la industria petrolera. El pozo de Drake, que lleva una placa blanca con su nombre, tenía una capacidad inicial de unos 50.000 toneladas de petróleo; es decir, casi toda la producción mundial conocida.

Un pésimo gestor.

Con el motor de explosión, los métodos de refinado mejoraron y el petróleo se convirtió en la principal fuente de energía no sólo para los coches sino también para la vida cotidiana.

La producción mundial, concentrada en Estados Unidos alcanzaba los cuatro millones de toneladas en 1880, 10 millones en 1890, más de 20 en 1910. En 1901 se descubrió las reservas de Texas, las mayores entonces conocidas.

Frente a la avalancha de gente en búsqueda de riqueza, Drake no supo protegerse. Todos copiaron sus métodos de perforación y El coronel dilapidó su fortuna en especulaciones varias. En 1863, mientras el sector no cesaba de crecer, él ya era un hombre arruinado.

En su país, Edwin Drake es considerado uno de los padres del modelo económico actual. EEUU perdió el monopolio de la producción de petróleo y las mayores reservas actuales se encuentran en Oriente Medio, principalmente en Arabia Saudí, donde los ingresos millonarios permitieron la creación de lujosos imperios. Drake, tras recibir ayudas públicas para sobrevivir, murió en la más absoluta pobreza el 9 de noviembre de 1880.
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Extraído de Público

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