lunes, 27 de julio de 2009

Crimen prehistórico sin móvil ni autor.

El primer asesinato documentado de la Prehistoria no está resuelto. ¿Quién lanzó una flecha mortal a Ötzi, «el Hombre de hielo? El autor y el móvil del crimen son desconocidos. El cuerpo momificado no revela signos de su autoría, sin embargo, es el testimonio más elocuente de la vida en el Neolítico. Una exposición en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares recorre la última andanza del hombre hallado entre el hielo de los Alpes italianos.

El cuerpo es el de un varón de 46 años, un anciano según los parámetros del 3.300 a. C. de 1,60 metros de altura, 50 kilos de peso y un 38 de pie. Ojos azules, pelo moreno y largo hasta la espalda y un pronunciado hueco entre los dientes incisivos. Doce horas antes de su muerte había comido varias plantas, sobre todo cereales, y carne cocinada en la hoguera.

Enfermo y estresado.

Ötzi no tenía buena salud cuando murió. Articulaciones desgastadas, vasos sanguíneos escleróticos, lombrices en el intestino, nariz rota, fracturas curadas en las costillas y un fuerte estrés durante las tres últimas semanas de su vida, como demuestran los surcos en sus uñas.

Sabemos todo sobre Ötzi, pero no por qué le mataron. Una flecha le atravesó el omoplato hasta seccionarle la arteria aorta. La abundante hemorragia, unida a un fuerte traumatismo craneoencefálico por la caída, le produjeron la muerte en diez minutos.

Es claro que Ötzi escapaba de alguien, como demuestra el flechazo por la espalda, la precipitación de sus bártulos, y el camino elegido, en plenos Alpes. Pero, ¿de quién huía? Las hipótesis más plausibles son un enfrentamiento personal o el rechazo de una aldea donde no pertenecía.

Probablemente Ötzi tuviera alguna rivalidad con miembros de su tribu. Un corte profundo en la mano revela una pelea reciente antes de su muerte. También es posible que Ötzi fuera un comerciante afincado por un tiempo en una aldea forastera. ¿Un mal negocio? ¿Una estancia demasiado prolongada? «El Hombre de hielo» se crió en el Tirol del Sur y pasó sus últimos días en Vinschgau.

Ötzi tenía preparado un ajuar para su huida a las montañas: arco y flechas, hacha con filo de cobre, puñal y láminas de sílex. El equipo para el frío era perfecto: gorro de piel de oso, abrigo y polainas de pelo de cabra, manta impermeable de hierba, pantalones de piel de ciervo y ropa interior de cuero de cabrito.

Nunca llegó a su destino, donde quiera se dirigiera aquel verano. El cuerpo de Ötzi quedó cubierto por el hielo, y conservado en un glaciar 5.300 años sin descomponerse. El lento desplazamiento de la masa de hielo permitió su aparición en 1991.

Una pareja de alpinistas alemanes descubrieron el cuerpo semienterrado en el hielo. Creyeron que era el cadáver de un montañista despeñado. Los forenses recuperaron el cuerpo a 92 metros de la frontera entre Italia y Austria. Pasaron cinco días hasta la examinación de los arqueólogos. Hoy se considera el testimonio más revelador del modo de vida en la Edad de Bronce. La violenta muerte de Ötzi y su abandono permitieron el mejor conocimiento del Neolítico. Pero puede que nunca sepamos quién fue el responsable.
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Extraído de ABC

1 comentario:

sarah dijo...

Los artículos que se van publicando sobre este caso resultan muy interesantes. Me sorprende, por otro lado, el mal estado general de salud de Otzï: venas esclerosadas, articulaciones desgastadas... con tan solo 46 años. Nuestra salud poblacional actual no destaca por lo buena (más si tenemos en cuenta los contaminantes, la comida basura con los que muchos se empeñan en intoxicarse, y así nos va), pero, para un anciano del Neolítico, tampoco es que las cosas le fueran mucho mejor.

El escenario de las posibles causas de su muerte es un poco espeluznante.

En fin, ¿quién iba a decirle a este hombre que iba a ser tan recordado más allá de su muerte?

Saludos, un abrazo, José