jueves, 30 de julio de 2009

Los felices años 20. (II)

La música.
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La música sufrió un cambio debido factores como la aceptación de diferentes ritmos musicales populares, su expansión generalizada y la pérdida de la concepción peyorativa que tenía en años anteriores. El tango es uno de los más claros ejemplos, ya que provenía de la música arrabalera argentina y, a su vez, su raíz se encontraba en los diversos influjos musicales traídos por los emigrantes. Su aceptación por parte de los círculos burgueses fue rápida y exitosa debido, en parte, a un baile sensual y sugerente que reflejaba la tímida liberalización sexual de la época.

La música se llenó de ritmos negros, latinos y populares que transforman los gustos musicales de la sociedad, desplazando a las tradicionales obras de compositores clásicos. Además la música se convierte en un bien de consumo inmediato y se populariza a través de inventos como la radio, el fonógrafo o el cine musical. De la misma forma, comienza a entenderse la música y el baile de forma diferente con ritmos como el jazz, el boogie-woogie, el charlestón o el foxtrot. Son estilos que reflejan un intento desenfrenado por mostrar una alegría de vivir que parece contagiosa, donde lo frívolo y lo festivo ocupan un lugar de primer orden. El papel de la
mujer en los bailes acentúa la sensualidad con ropajes más ajustados, maquillajes exagerados, el uso de pantalones y el cigarrillo entre los labios.

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