lunes, 24 de agosto de 2009

'Grafitis' que pasaron a la historia.

Por razones evidentes desde el punto de vista de la historia, no se puede comparar un 'grafiti' de los muchos que en estos momentos abundan en la ciudad, con un grabado del siglo XIX plasmado, por ejemplo, en la muralla de la Alcazaba. Pero lo cierto es que tanto la intención del grafitero actual como la del señor que vivió hace ya dos siglos son muy parecidas.

No son pocos los monumentos de Badajoz que cuentan con lo que hoy se podría denominar de forma coloquial 'grafitis históricos'. Son grabados, la mayoría de hace unos doscientos años, que diversos ciudadanos o forasteros quisieron dejar estampados por una u otra razón.

La Alcazaba es uno de los lugares en los que más inscripciones se pueden apreciar a los largo de sus murallas. El paso de los años los ha mantenido, al menos hasta el momento, a pesar de que algunos de ellos están cada día más deteriorados.

Uno de los que no se encuentran en buen estado y que en cualquier momento puede sufrir un desprendimiento del enlucido en el que está grabado, es el que se persiste en la Torre de las Siete Ventanas.

La inscripción dice '3 octub - 1892', por lo que deja clara la fecha en la que fue realizada. Posiblemente se trate, según cuenta Francisco Pilo en su libro 'Un paseo por la Alcazaba árabe de Badajoz', de un albañil que terminó de enlucir este muro en el día señalado.

En torno a este grabado se encuentran algunos otros que, si bien no se pueden descifrar con facilidad, dan la sensación de ser relativamente recientes.

Siguiendo por el adarve dirección a la Puerta del Alpéndiz, también se puede contemplar desde la muralla una fecha marcada en el lateral de otra torre. En esta ocasión, debido a la mala conservación, a simple vista solamente puede apreciarse los dos primeros dígitos del año, '18', por lo que también resulta evidente que fue realizado en el siglo XIX.

Más adelante, siguiendo el recorrido que establece el lienzo de la muralla, el viandante pasará, sin percatarse, sobre otras dos inscripciones que no podrá advertir porque dan hacia el exterior.

En la primera de ellas puede leerse '1811 Almería'. Aunque el tamaño de las letras es muy reducido, este grabado resulta curioso por incluir lo que, supuestamente, es la procedencia del autor.

Unos metros más arriba se sitúa la segunda inscripción: '21', un espacio y '1812'. Ambas cifras están estampadas sobre dos trocitos de barro cocido plasmados sobre el muro.

Todo indica que '21' era el día que se realizó y '1812' el año. Por lo tanto, es de suponer que en el espacio que hay entre ambos números se encontraba el mes, que debió de caerse al vació perdiéndose definitivamente.

Puerta de Palmas.

Un toro, una mujer, y una especie de caracol para unos o una sirena para otros son los tres principales grabados que se encuentran en la Puerta de Palmas.

Según cuenta Alberto González en su libro 'Puerta de Palmas y el Puente Viejo (1460-1994)', estas obras pueden ser atribuidas a los centinelas de servicio en el puesto de la puerta.

Aunque no se sabe con certeza el año en que se llevaron a cabo estas inscripciones, sobre la imagen del toro se encuentra la fecha '1882', por lo que podría haber sido grabadas por entonces.
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Extraído de HOY

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