martes, 4 de agosto de 2009

Los gustos musicales de los chimpancés.

Los chimpancés prefieren la música melódica. Un equipo de científicos japoneses han investigado los gustos musicales de estos primates, y han descubierto que no sólo distinguen entre sonidos armónicos y disonantes, sino que prefieren los primeros por ser más agradables.

Sakura es el nombre de la protagonista de la historia, una hembra de chimpancé (Pan troglodytes) que al comienzo de la investigación apenas tenía 4 meses. Debido al rechazo de su madre siempre había vivido entre humanos en el zoológico de Itozu-no-Mori, en Fukuoka, Japón, pero a pesar del continuo trato con sus cuidadores nunca había escuchado música antes del experimento.

Tasuku Sugimoto y Kazuhide Hashiya, científicos de la Universidad Kyushu de Hakozaki y principales responsables de la investigación, colocaron una banda de tela en la muñeca de Sukura que iba conectada a un aparato de música, de forma que según la movía de una u otra manera, generaba una melodia armónica o disonante (esta última obtenida por modificación de la primera).

Tócala otra vez, Sakura.

Comprobaron que el animal movía más veces su brazo para volver a escuchar una música agradable, lo que demuestra una clara preferencia. Además, las pruebas se repitieron seis veces distintas, una por semana y con una duración de 20 minutos, obteniendo siempre el mismo tipo de resultado. "Rápidamente aprendió el mecanismo y movía la muñeca para obtener música armoniosa de mayor duración", afirma Hashiya. Los investigadores defienden su estudio a pesar de haberse valido de un sólo mono, porque aseguran que hay experimentos previos que indican este tipo de preferencias en bebés humanos. Y consideran muy importante el hecho de que Sakura no tuviera una experiencia musical anterior.

Si bien otros estudios en pájaros demuestran que pueden diferenciar entre ambos tipos de sonidos, no han mostrado tener una preferencia clara como es este caso.

Está claro que el ser humano no es el único capaz de apreciar la buena música, y que el origen, por tanto, se encuentra en un ancestro común, aseguran los científicos japoneses.
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Extraído de El Mundo

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