Un hueso demuestra que el hombre prehistórico riojano cuidaba a los impedidos.

El estudio de un hueso de la Primera Edad del Metal, datado entre los años 2350 y 1900 antes de Cristo, constata la existencia de asistencia social intragrupal en la población prehistórica de La Rioja, lo que indica que el conjunto de la población se ocupaba de las personas impedidas.

Esta es una de las principales conclusiones del estudio realizado por el paleopatólogo y doctor en antropología médica riojano Julio Martínez Flórez, sobre un hueso coxal encontrado en 1979 en el yacimiento dolménico Peña Guerra II, ubicado en Nalda y excavado por Carlos Pérez Arrondo y José María Rodanés.

Martínez Flórez ha indicado a EFE que este hueso, perteneciente a una "mujer mayor" que murió cuando tenía entre veinte y treinta años, tiene una luxación congénita de cadera, que hizo que hubiera una cavidad articular nueva en la cabeza del fémur en plena plana ilíaca, por lo que esta persona tuvo una limitación funcional importante y casi no podía andar.

El estudio constata que ya existían luxaciones congénitas en la época de la Prehistoria y permite determinar algunos aspectos relacionados con la actividad del grupo humano al que pertenece.

Ha insistido en que el hecho de que esta mujer, quien también sufría una artrosis marginal, falleciera cuando tenía entre veinte y treinta años significa que la población a la que pertenecía practicaba una asistencia social, no sanitaria, con las personas impedidas, de lo que no se tenía constancia hasta ahora en La Rioja.

Martínez Flórez ha resaltado que este grupo humano no disponía de una asistencia "sanitaria", dado que si entre sus miembros hubiera habido un "chamán" o un "sanador" especializado, la calidad de vida de esta mujer hubiera mejorado porque este tipo de cavidad articular en el fémur tarda años en hacerse y en aquella época sabían "recomponer" huesos.

El estudio, en este caso, también ha constatado que "la población a la que pertenecía esta mujer en Nalda tenía una actividad sedentaria o, como mucho, un nomadismo parcial cerrado".

Ello supone que el centro del grupo era sedentario y algunos de sus miembros podían practicar el nomadismo en alguna zona cercana a su asentamiento.

"El análisis de este hueso demuestra y constata por primera vez que se trataba, en su gran mayoría, de una población sedentaria porque, de lo contrario, esta mujer hubiera fallecido al no poder mantener el ritmo de una sociedad nómada", ha subrayado.

El informe realizado por Martínez Flórez se presentará en la próxima Reunión Nacional de la Asociación Española de Paleopatología y se remitirá al "Journal of Paleopathology".
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Extraído de EPA

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