miércoles, 28 de abril de 2010

El diluvio universal no es cosa de ciencia ficción.

Ya en Mesopotamia se hablaba del Arca de Noe mucho antes que en la Biblia y hasta la ciencia ha explorado diversas hipótesis para tamaña inundación.

Relata una de las historias del «Poema de Gilgamesh», epopeya donde se cuenta la búsqueda de la inmortalidad de aquel rey sumerio y que fue escrito en el siglo XVIII a.d.C. sobre las aventuras del rey sumerio «Gilgamesh». El dios Enil decide acabar con la molesta humanidad y le ordena a Uta-na-pistim que construya un barco para salvar en él animales y semillas. Cuando deja de llover y ve que las aguas han descendido, suelta un ave. Una historia muy parecida se relata en las Tablillas de Ur y en «Atrahasis», poema arcadio que recorre la historia del mundo desde la Creación hasta el Diluvio.

La ciencia también ha formulado algunas hipótesis porque en un pasado muy remoto sí que ocurrió una inundación de prodigiosas dimensiones. Los geólogos William Ryan y Walter Pitman suponen que al producirse el deshielo de la última glaciación, el nivel del actual Mar Negro (que entonces era de agua dulce) descendió al tiempo que ascendió el de los mares y océanos. Así pudo el Mediterraneo erosionar y salvar la costa provocando aquella prodigiosa inundación salvando, incluso, montañas, es decir, viniendo del cielo.

Diversas teoríasTambién se cree que aquellos hombres aún bastante primitivos daban con estos relatos respuesta a cuestiones paleontológicas inexplicables para ellos, como encontrar conchas, caracolas y espinas de peces en montañas o en terrenos muy alejados de la costa. Entre otras teorías, se ha propuesto que el mito del Diluvio Universal pudo deberse a un gigantesco tsunami tras la erupción del Etna (Sicilia) hace 8.000 años; o también, a la llamada catástrofe de Toba, cuando la población se redujo a 10.000 seres humanos, tras un invierno de 6 años provocado por una erupción que bajó 15 grados la temperatura media de la Tierra.
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Extraído de ABC

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