lunes, 21 de junio de 2010

Las bandas de chimpancés matan por territorio, según un nuevo estudio.

Las bandas de chimpancés matan violentamente a individuos de grupos vecinos para ampliar su propio territorio, según un estudio realizado durante 10 años de una comunidad de chimpancés en Uganda que proporciona la primera prueba definitiva de esta función de su comportamiento, sobre la cual se ha sospechado por mucho tiempo.

Las conclusiones a las cuales llegó el ecólogo de conducta de primates John Mitani, de la Universidad de Michigan, se publican en la edición del 22 de junio de la revista Current Biology.

Durante una década de estudio los investigadores observaron 18 ataques fatales y encontraron señales de otros tres perpetrados por miembros de una extensa comunidad de unos 150 chimpancés en Ngogo, en el Parque Nacional Kibale.

Luego, en el verano de 2009, los chimpancés de Ngogo empezaron a usar el área donde ocurrieron dos tercios de esos incidentes con lo cual ampliaron su territorio en un 22 por ciento. Los chimpancés empezaron a trasladarse, a socializar y a alimentarse con sus frutas favoritas en la nueva región.

“Cuando empezaron a trasladarse a esta área no demoramos mucho para darnos cuenta de que habían matado a muchos otros chimpancés allí”, dijo Mitani. “Nuestras observaciones ayudan a resolver cuestiones de larga data acerca de la función de la agresión letal entre grupos de chimpancés”.

Mitani es Profesor Colegiado de la cátedra James N. Spuhler en el Departamento de Antropología. Sus coautores son David Watts, un profesor de antropología en la Universidad Yale, y Sylvia Amsler, disertante en antropología en la Universidad de Arkansas en Little Rock. Amsler trabajó en este proyecto como estudiante de grado en la UM.

Los chimpancés, junto con los bonobos, son los primates vivos más cercanos a los humanos. Los antropólogos han sabido por largo tiempo que matan a sus vecinos y sospechaban que lo hacían para apoderarse de sus territorios. “Aunque algunas observaciones anteriores parecen sustentar esa hipótesis hasta ahora no habíamos tenido pruebas claras y definitivas”, dijo Mitani.

Los incidentes ocurrieron cuando los primates estaban en “patrullas limítrofes” subrepticias y rutinarias dentro del territorio de los vecinos. Amsler, quien condujo el trabajo de terreno en este proyecto, describió uno de los ataques que ella presenció en el extremo nororiental del territorio Ngogo. Amsler y un colega seguían a 27 machos adultos y uno adolescente y una hembra adulta.

“Habían estado de patrulla afuera de su territorio por más de dos horas cuando sorprendieron a un pequeño grupo de hembras de la comunidad que residía al noroeste”, señaló Amsler. “Casi de inmediato después que hicieron contacto los machos adultos en el grupo de patrulla empezaron a atacar a las hembras desconocidas, dos de las cuales cargaban infantes dependientes”.

Los patrulleros Ngogo capturaron y mataron a uno de los infantes bastante rápido. Lucharon por unos 30 minutos para arrebatar el otro infante a su madre pero no lo lograron. Los chimpancés de Ngogo luego descansaron por una hora manteniendo a la hembra y su infante cautivos. Y luego reanudaron el ataque.

“Aunque nunca lograron arrebatar el infante a su madre, obviamente el infante estaba malherido y no creemos que haya podido sobrevivir”, indicó Amsler.

En la mayoría de los ataques observados en este estudio los chimpancés infantes resultaron muertos. Mitani cree que esto puede ser porque los infantes son blancos más fáciles que los chimpancés adultos.

Los científicos no están totalmente seguros, todavía, acerca de si el motivo último de los chimpancés es la captura de recursos o de hembras, y no han desechado la posibilidad de que los ataques puedan atraer nuevas hembras a la comunidad Ngogo. Mitani dijo que estas conclusiones refutan las sugerencias de que la agresión se debe a la intervención humana. Las primeras descripciones de ataques letales las hizo la renombrada primatóloga Jane Goodall quien, junto con otros observadores humanos, usó comida para ganarse la confianza de los chimpancés.

Algunos investigadores sugirieron que el alimentar a los animales puede haber afectado su comportamiento. Los investigadores de Michigan no usaron comidas. Mitani asimismo aconseja que no se hagan conexiones de este comportamiento de los chimpancés y la guerra entre los humanos, y apunta en cambio que las conclusiones podrían arrojar luz acerca de los orígenes del trabajo en equipo.

“La guerra, en el sentido humano, ocurre por muchas razones diferentes”, señaló Mitani. “No estoy convencido de que estemos hablando acerca de lo mismo”.

“Lo que hicimos al término de nuestro estudio fue poner el asunto patas arriba, sugiriendo que nuestras conclusiones podrían proporcionar una comprensión acerca de por qué, como especie, somos tan inusitadamente cooperativos”, añadió. “La agresión letal entre grupos que hemos observado es de naturaleza cooperativa en la medida en que involucra coaliciones de machos que atacan a otros. En el proceso nuestros chimpancés han adquirido más territorio y recursos que después se redistribuyen a otros en el grupo”.

El artículo se titula Lethal intergroup aggression leads to territorial expansion in wild chimpanzees”. La investigación la financian el Instituto Zoológico de Detroit, el Zoológico de Little Rock, la Fundación L.S.B. Leakey, la Sociedad National Geographic, la Fundación Nacional de Ciencias, la Universidad de Michigan, la Fundación Wenner.Gren para Investigación Antropológica y la Universidad Yale.
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Extraído de UMICH

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