Los tesoros de Atapuerca, más cerca.

Las casualidades mueven al mundo. Una de ellas hizo que un cazador que seguía a su perro descubriera accidentalmente la cueva que albergaba la Capilla Sixtina del arte rupestre. Casi al mismo tiempo, a finales del siglo XIX, una empresa británica decidió que su línea de tren debía atravesar una colina cercana a Burgos, en la Sierra de Atapuerca. El ferrocarril estuvo a punto de pasar por otro lado, pero no lo hizo. Y al construir la trinchera, aquella loma que a simple vista no era más que una campiña de quejigos y encinas desveló en sus entrañas uno de los mayores hallazgos de la paleotología mundial: un tesoro inconmensurable que el próximo martes saldrá a la luz con la inauguración del Museo de la Evolución Humana (Burgos).

Cada poblador de Atapuerca dejó allí a sus muertos, los restos de su caza y sus instrumentos No será sólo una exposición de huesos, sino un gigantesco centro de interpretación que ayudará a comprender la inmensa importancia de los yacimientos de Atapuerca.

La Sierra de Atapuerca no es un lugar como los demás. Hace mucho tiempo contaba con multitud de cuevas y pozos en el suelo, ideales para guarecerse del frío o para cazar, porque muchos animales caían en ellos. Por eso la escogieron como su hogar nuestros más cercanos antepasados. Y los pre-neanderthales, antes que ellos. Y todavía mucho antes, una especie nunca antes conocida en el mundo: el Homo antecessor.

Y cada poblador que la habitó dejó allí a sus muertos, los restos de su caza y sus instrumentos. Todo ello podría haberse perdido, pero las características especiales de aquel suelo, de origen kárstico, hicieron que esas cuevas donde se habían depositado tantos y tan ricos vestigios se fueran llenando a lo largo de los siglos con sucesivas capas de sedimentos, hasta llegar al nivel del suelo y colmarlos por completo.

Patrimonio de la Humanidad.

Aquel tren que nació para llevar hierro trajo en realidad uno de los más ricos y más importantes regalos para el conocimiento de la evolución del hombre. A lo largo de su trinchera se sitúan hoy los yacimientos de la Sima del Elefante y la Gran Dolina. Y a mil metros de distancia, en la Cueva Mayor, se encuentra la Sima de los Huesos (el único emplazamiento cerrado al público, debido a su peligrosidad). Un conjunto que, por mérito sobrado, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2000.

"Atapuerca es el yacimiento más completo y más importante de toda Euroasia, abarca más de un millón de años y es referencia científica fundamental para todas las investigaciones de Europa en este momento" explica el profesor José María Bermúdez de Castro a 20 minutos. Dirige el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CNIEH) y también los yacimientos de Atapuerca junto con los profesores Eudald Carbonell y José María Arsuaga.

Fue su profesor, el antropólogo Emiliano Aguirre, quien dio el impulso definitivo a estas excavaciones tras los primeros intentos de 1964. Lo que han hallado no lo hubieran imaginado ni en sus mejores sueños: 6.500 restos fósiles de Homo heildelbergensis en la Sima de los Huesos, el resto humano más antiguo de Europa occidental (1,3 millones de años) en La Sima del Elefante y 150 restos de una nueva especie, el Homo antecessor, en la Gran Dolina. Además, útiles de la época y otros miles de huesos de animales del pleistoceno (se han encontrado una nueva especie de oso y de roedor).

Todo este tesoro -y los conocimientos que conlleva, como el descubrimiento del canibalismo en el antecessor- es sólo la punta del iceberg, ya que aún queda la mayor parte por escavar. Una selección de 200 fósiles, guardados bajo llave hasta hace poco, saldrán a la luz el 13 de julio en el Museo de la Evolución Humana; será el único museo del mundo con restos originales e irá incorporando los nuevos descubrimientos.

"Lo que se ha construido en Burgos es algo monumental, es lo más grande que se ha hecho después de la catedral", asegura Bermúdez de Castro. Un ambicioso proyecto diseñado por Juan Navarro Baldeweg y financiado por la Junta de Castilla y León, con un coste de 70 millones de euros. Un sueño hecho realidad.

Elvis, Miguelón, Excalibur...

En el top de los hallazgos de Atapuerca figuran Miguelón (en honor a Indurain) o craneo 5, un heidelbergensis muy bien conservado que murió de lenta infección molar y demuestra que cuidaron de él durante años, incluso masticándole la comida; Elvis, la pelvis más completa que se conoce, de 500.000 años; El chico de la Gran Dolina (Homo antecessor, con más de 800.000 años) y Excalibur, un hacha bifaz sin usar que confirmaría que el heidelbergensis, ancestro del neanderthal, seguía ritos funerarios y poseía una mente simbólica.
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Extraído de 20 Minutos

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