Los investigadores vuelven a El Sidrón.

Hasta la fecha se han contabilizado trece individuos distintos en este yacimiento y más de 2.000 restos óseos.
El equipo, liderado por Marcos de la Rasilla, a la izquierda, ayer en las inmediaciones de la cueva.
El equipo de excavación del yacimiento de El Sidrón, en la parroquia piloñesa de Borines, ya se encuentra en la zona recuperando nuevos restos que servirán para completar los resquicios que el conocimiento científico pueda tener sobre los hombres de neandertal.
El pasado sábado un equipo de doce investigadores comenzaba una campaña que se prolongará por espacio de un mes, gracias al apoyo económico del Principado de Asturias. El director de las investigaciones, Marco de la Rasilla, señalaba ayer que el objetivo de esta nueva campaña es el de profundizar en las líneas de investigación del pasado año, «continuando con la extracción de restos humanos y restos de la industria lítica y fauna, y con las labores de prospección de materia prima por la zona donde han podido estar estos grupos humanos».
Hasta la fecha se han contabilizado un total de trece individuos distintos en este yacimiento. De uno de ellos, un niño, se han logrado recuperar numerosos huesos, «por lo que está bastante completo, así que si aparecen más restos podremos aumentar la cantidad de esqueleto que se puede reconstruir». Las excavaciones se están llevando a cabo en la zona donde mayor número de huesos de este individuo han aparecido en el pasado, «por lo que es probable que podamos recuperar más».
De la Rasilla considera que aún hay labor investigadora para largo tiempo en la zona. «A parte de lo que sería la excavación arqueológica estrictamente, sobre el propio material hay nuevas líneas abiertas y por abrir. En los huesos, en el material lítico y en la fauna».
Doce años.
En los últimos doce años las sucesivas labores de excavación han logrado recuperar más de 2.000 restos óseos de neandertal, lo que confirma a El Sidrón como el yacimiento más importante de la península Ibérica y uno de los más relevantes del mundo.
Queda confirmado, por tanto, que este yacimiento piloñés es una pieza fundamental en el conocimiento de los neandertales y estos, a su vez, constituyen un eslabón de la máxima relevancia para conocer la evolución humana. Se ha calculado que este grupo humano vivió en esta zona, en las cercanías de la Sierra del Sueve, hace unos 49.000 años.
El yacimiento también ha ofrecido datos que han sido muy importantes a la hora de descifrar el genoma del neandertal, uno de los logros más recientes en esta línea científica.
De igual forma, los datos obtenidos en Borines han ayudado enormemente en el conocimiento del comportamiento y costumbres de estos primeros piloñeses. Recientemente se hacía público que los neandertales conocían el efecto curativo de algunas plantas y que las consumía para tratar distintos síntomas. Se mencionaba el uso de la camomila o la aquilea, que eran tomadas para mejorar la digestión o como antiséptico, respectivamente.
Mientras las investigaciones avanzan, el Centro de Interpretación del Neandertal, el gran museo que se había proyectado para el concejo, sigue durmiendo el sueño de los justos, quizás a la espera de que la crisis económica finalice.
Este gran museo iba a estar ubicado en la finca de Las Huelgas, en Villamayor, y sería un referente para la investigación y divulgación de los neandertales.
El anterior gobierno de Foro Asturias descartó un proyecto que había sido impulsado por el Ejecutivo socialista de Vicente Álvarez Areces. En una reciente entrevista de EL COMERCIO a Adolfo Rodríguez Asensio, actual director general de Patrimonio Cultural, apuntaba que el museo «está aparcado, pero no muerto». Por su parte, hace tan sólo unos días, la alcaldesa de Piloña, Carmen Barrera, se entrevistaba con la titular autonómica de la Consejería de Cultura y se interesaba por la recuperación de este proyecto para el concejo.
Extraído de El Comercio

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