Asocian la presencia de pinturas rupestres con una buena acústica que mejoraba el efecto de los rituales.

Las pinturas están datadas entre el 9.000 al 6.000 a.C.
La elección de un lugar para realizar pinturas rupestres durante el Paleolítico guarda relación con la existencia de una buena acústica para"incrementar el impacto" de los rituales, según indica un trabajo de la Universidad de Barcelona (UB) y la Universidad de Zaragoza.

El trabajo ha utilizado métodos de la arqueoacústica, un campo de investigación emergente sobre el uso que hacían del sonido las sociedades del pasado, y se ha centrado en los yacimientos que existen en el barranco de la Valltorta, en Castellón.

Los investigadores concluyen que estas pinturas, que van del 9.000 al 6.000 a.C., se ubican en el abrigo de los barrancos con mejor sonoridad que las zonas que no están decoradas, lo que sugiere que la elección de los lugares estaba relacionada con la acústica de cada lugar.

El estudio lo publica la revista 'Journal of Archaeological Science', y en él los investigadores Carlos García y Margarita Díaz-Andreu grabaron y midieron los sonidos producidos en diferentes zonas del barranco, ya fueran realizados por la voz humana, silbatos o aplausos.

Los resultados puntualizan además que la acústica de los abrigos con más pinturas --Saltadora, Cavalls y Civil-- es incluso mejor cuando el sonido se produce de cara al barranco, mientras que los lugares con menos pinturas el sonido es mejor de cara a la pared.

La hipótesis, por tanto, es que en los lugares con menos decoración se practicaban rituales individuales mirando hacia la pared, mientras que en los abrigos con más pinturas tenían lugar rituales colectivos que se hacían de cara al fondo del barranco, donde se podría haber reunido la comunidad.

Adicionalmente, los investigadores también han observado que los tres lugares más decorados tienen ecos que van en diferentes direcciones, hasta cubrir la totalidad del barranco.

Extraído de Europa Press

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