Diez mil neandertales y sapiens tuvieron hijos hace miles de años.

Los cruces entre ambas especies eran una rareza que sólo sucedía cada 77 generaciones, según un nuevo estudio sobre la hibridación humana.



Hace dos años, un estudio ya célebre demostró que los neandertales y los humanos modernos se cruzaron. El estudio del genoma de personas actuales demostraba que ambas especies tuvieron descendientes fértiles. Fruto de aquellas cópulas todos los humanos modernos llevan entre un 1% y un 4% de ADN neandertal, a excepción de los africanos subsaharianos. Los detalles de los cruces (dónde, cuándo, cuántos) quedaron en la oscuridad. Ahora, un nuevo estudio estadístico aporta más detalles sobre aquellas parejas de especies aparentemente distintas que tuvieron hijos hace miles de años.
El trabajo, publicado en PLoS ONE, reafirma que los cruces entre sapiens y neandertales fueron muy, muy esporádicos. En total, solo unos 10.000 neandertales y sapiens llegaron a cruzarse durante un abismo de tiempo que abarcó 130.000 años de coexistencia. Así lo aseguran los cálculos de Armando Neves, de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil) y  Maurizio Serva, de la Universidad de Aquila (Italia), que han aplicado ecuaciones diferenciales al asunto de la hibridación humana.
Sus resultados implican un ritmo de cruce ínfimo: una pareja cada 77 generaciones, es decir, cada 1.500 años aproximadamente. Estas estimaciones estadísticas son compatibles con la escasa aportación de ADN neandertal que hay hoy en los humanos modernos (del 1% al 4%), pero están condicionadas por otras variables supuestas, como los 130.000 años de coexistencia en Oriente Medio, un dato que se basa en algunos datos arqueológicos que no son concluyentes. Las estadísticas también son compatibles con el lugar de los cruces, que habrían sucedido en Oriente Medio, según el estudio original de 2010 que destapó la hibridación.
“77 generaciones es el valor más probable para el tiempo transcurrido entre cruces”, explica Neves. Sin embargo, los valores son orientativos y funcionan dentro de una ecuación que da resultados ligeramente distintos según se modifique una u otra variable. Por ejemplo, si se toma un tiempo de convivencia de 130.000 años, los individuos que se habrían cruzado serían 11.207, explica el investigador. A su vez, el valor de 10.000 individuos de ambas especies corresponde a un tiempo de conviviencia de 116.000 años.
Los autores advierten de las limitaciones de su trabajo. Su objetivo era hacer unas ecuaciones lo más sencillas posibles para estimar el tamaño de las poblaciones que se cruzaron en una región limitada: Oriente Medio. Otro trabajo similar, pero más complejo, hizo lo mismo con resultados diferentes: los cruces ocurrieron en Europa y Asia Central, muy lejos de Oriente Medio. Ambos trabajos, sin embargo, coinciden en que los cruces eran rarezas, excepciones a la regla de dos grandes especies con territorio propio que se coincidían muy poco.
Vía: Es Materia

Comentarios