Los íberos decapitaban a sus enemigos como ritual con clavos de grandes dimensiones.



El director del Museo de Arqueología de Cataluña-Ullastret, Gabriel de Prado, ha presentado este miércoles el hallazgo de restos de cráneos íntegros atravesados por clavos de grandes dimensiones en las ruinas íberas de Ullastret, lo que confirma que esta cultura practicaba decapitaciones como ritual contra los enemigos.

El hallazgo, que ratifica la práctica de decapitaciones para exhibir las cabezas de los enemigos a “modo de trofeo de guerra”, según De prado, se ha producido durante las excavaciones llevadas a cabo en este espacio los pasados meses de agosto y septiembre.
Los cráneos encontrados en Ullastret se exhibían en lugares públicos de la ciudad, en lo que el director del museo considera como una tradición de origen celta. Los restos pertenecen a hombres de edad adulta que vivieron en el siglo III antes de Cristo y, ahora, comenzará un trabajo de laboratorio para conocer las circunstancias exactas de la muerte e, incluso, intentar reproducir sus rostros, gracias al perfecto estado de los huesos.
Gabriel de Prado ha destacado que cráneos enteros atravesados por clavos apenas se habían encontrado hasta ahora en España y sur de Francia. En Cataluña, a principios del siglo pasado, se encontró uno de estos vestigios en la población barcelonesa de Santa Coloma de Gramenet y, en 1969, se hallaron otros dos en Ullastret. De Prado ha explicado que, probablemente, los cráneos pertenecieron a guerreros muertos en combate que, con posterioridad, fueron decapitados en el campo de batalla y sus cabezas colgadas como trofeo a las puertas de la ciudad.
Los trabajos realizados en Ullastret este verano han servido también para llevar a cabo un proyecto de colaboración entre el Museo de Arqueología de Cataluña-Ullastret y el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, que ha consistido en una prospección geofísica para conocer los límites de esta antigua población íbera.
En esta intervención, los expertos han localizado una de las puertas principales a la fortificación y han identificado una calle principal que servía de eje vertebrador.
Vía: El Imparcial

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