Las excavaciones del Giribaile detectan la presencia cartaginesa.

El hallazgo de dardos y tachuelas de sandalias de legionarios, sumados a otros materiales hallados hace años, confirman la teoría de la que se partía.
Las excavaciones del Giribaile detectan la presencia cartaginesa.
Los dos meses de excavaciones en el poblado ibérico de Giribaile están dando sus frutos. Los trabajos que dirige el arqueólogo Luis María Gutiérrez Soler, en los que interviene un equipo de 3 investigadores, 7 ayudantes y 4 operarios, ratifican la tesis de que en el enclave de Giribaile hubo un campamento cartaginés. Los dardos y tachuelas de sandalias de legionarios hallados en la zona se suman al cúmulo de materiales y cerámica de origen cartaginés hallados en el yacimiento entre los años 2004 y 2005.
«La presencia cartaginesa en el recinto y en el contexto de la guerra toma cada vez mayor peso y protagonismo». Así lo expresaba el profesor de la UJA y responsable del proyecto de excavación, Luis Gutiérrez, en la conferencia ofrecida el pasado jueves en el Centro de Interpretación Arqueológica de Giribaile, de la calle Cerrillo en Vilches. Acompañado por el alcalde, Bartolomé Guijo, en una sala llena de público, Gutiérrez Soler presentó el proyecto de investigación y la marcha de la campaña de perforación arqueológica. Destacó el hallazgo de una moneda hispano cartaginesa del siglo III a. de C. que también confirma la hipótesis inicial de que la destrucción de la ciudad se produjo durante la Segunda Guerra Púnica.
Giribaile ibérico.
En su conferencia el profesor Gutiérrez se centró en las labores que están realizando para la prospección tomográfica y la ortografía aérea de una zona de la meseta de cara a delimitar la trama urbanística del oppidum ibérico, además de la excavación en pequeñas áreas delimitadas del yacimiento. «Estamos progresando en el estudio de las dos áreas de investigación. La primera la interpretamos al principio como una vivienda con patio. Hoy todavía no sabemos aún cuál es su función, pero nos inclinamos por un taller de elaboración metalúrgica. La segunda también representa un reto interesante: la terraza de una posible cueva que fue utilizada como santuario. Se trata de una área reducida en la que se acumula una sucesión de construcciones asociadas a materiales que van desde tiempos muy recientes a época prehistórica. Delante de la cueva una gran mancha roja parece definir el elemento central de una terraza construida delante de la cueva en época ibérica».
En la conferencia, Gutiérrez Soler manifestó que a partir de junio se va a abrir la posibilidad de que las personas que quieran colaborar desinteresadamente en las excavaciones podrán hacerlo, como también podrían intervenir 25 jóvenes de entre 18 y 30 años solicitados al Instituto Andaluz de la Juventud a través de un campo de voluntarios: «Por primera vez tenemos la oportunidad de conocer de primera mano la historia de Giribaile Todo esto resulta al mismo tiempo agotador y apasionante. Entre toneladas de piedra y varios metros cúbicos de tierra ya hemos documentado dos monedas, una bola de hondero, puntas de flecha, una tachuela de las sandalias de un legionario romano, varias fíbulas, dos clavos y una enorme cantidad de cerámica. En nuestras manos está hacer Historia, buscar nuestras raíces y señas de identidad que a día de hoy pasa por el enfrentamiento entre cartagineses e iberos, de una parte, y, por otra, cómo no, los romanos».
Vía: Ideal

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