El Museo de Teruel analiza las posibles inscripciones íberas de Formiche.

Los arqueólogos del Museo Provincial de Teruel analizarán las posibles inscripciones íberas encontradas en una losa en Formiche Alto por el vecino de la localidad y aficionado a la historia, Fernando Gaminde.
El Museo de Teruel analiza las posibles inscripciones íberas de Formiche.
Los arqueólogos del Museo Provincial de Teruel analizarán las posibles inscripciones íberas encontradas en una losa en Formiche Alto por el vecino de la localidad y aficionado a la historia, Fernando Gaminde. Con los datos y fotografías tomadas en el día de ayer, el Museo Provincial de Teruel elaborará un informe que remitirá a Patrimonio de la Diputación General de Aragón para que determine la actuación a seguir. Los arqueólogos reseñaron que esta zona de la provincia de Teruel estaba densamente poblada por los íberos con asentamientos documentados en Cedrillas y Formiche Bajo.
El director del Museo Provincial de Teruel, Jaime Vicente Redón, y la conservadora, Beatriz Ezquerro, se desplazaron ayer a Formiche Alto para ver la losa con posibles inscripciones íberas encontradas por el vecino de la localidad y aficionado a la historia, Fernando Gaminde.
Jaime Vicente Redón y Beatriz Ezquerro vieron la losa con las inscripciones, tomaron datos y fotografías y comentaron que no podían hacer un pronunciamiento sin realizar previamente un estudio que remitirán a Patrimonio de la Diputación General de Aragón para que determine la actuación que se ha de seguir con el posible hallazgo arqueológico. Si se establece que es un hallazgo arqueológico pudiera decidirse que se conservara en el Museo Provincial.
El director del Museo Provincial de Teruel apuntó que en las señales de la losa se tiene que determinar los elementos artificiales y los elementos naturales, las incisiones. Lo que sí recordó Jaime Vicente Redón es que la zona estuvo muy habitada con poblados íberos y para ello reseñó el asentamiento de Cedrillas y el alfar de cerámica ibérica encontrado en Formiche Bajo.
Asimismo, el director del Museo Provincial de Teruel dijo que la losa con posibles inscripciones íberas fue desplazada de su lugar de origen a la calzada donde se ha encontrado por el vecino Fernando Gaminde. "La calzada es muy posterior, posiblemente del Medievo o del Renacimiento y la losa se utilizó para hacer la calzada".
La roca con posibles letras íberas está en medio de una antigua calzada que une Formiche Alto con Cedrillas y a una treintena de metros por encima del cauce del río Mijares. Actualmente la antigua calzada, con tramos perdidos, se ha aprovechado para hacer un recorrido de naturaleza que está señalizado.
Para el vecino de Formiche y aficionado a la historia, Fernando Gaminde, las inscripciones que tiene la losa son letras íberas, ya que algunas inscripciones coinciden exactamente con letras del alfabeto íbero. "Una de ellas es la inscripción Bo, que es una estrella de 6 puntas. En las incisiones también se distinguen las que son naturales producto de la acción de la naturaleza".
Fernando Gaminde recordó que al ser aficionado a la historia cuando recorre los montes lo hace despacio deteniéndose en los lugares por si encuentra ignitas o restos culturales de interés. "Camino despacio y llevo un pincel y así es como descubrí la losa con las inscripciones, que las limpié para que se pudieran ver mejor".
Para Fernando Gaminde la provincia de Teruel es un paraíso para encontrar hallazgos arqueológicos o paleontológicos al estar muy despoblada y poco intervenida por la mano del hombre.
Jaime Vicente Redón comentó la dificultad e incertidumbre que tiene la lengua íbera cuya escritura no se puede traducir todavía, aunque se conozca su alfabeto. Gaminde reseñó la necesidad de encontrar una piedra como la "rosetta", que fue clave para el entendimiento moderno de los jeroglíficos egipcios.
Las inscripciones más antiguas de la lengua íbera se datan de finales del siglo V antes de Cristo y las más modernas a finales del siglo I después de Cristo. Las inscripciones encontradas en la antigua calzada de Formiche Alto a Cedrillas bien pudieran datarse dos siglos antes de Cristo.

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