La isla de Flores y sus pequeños habitantes

Aislados del resto del planeta y coexistiendo con Homo sapiens os traemos a esta especie humana a la que la Naturaleza adaptó para sobrevivir en un territorio muy reducido

La especiación alopátrica permitió a estos pequeños humanos sobrevivir en su pequeña isla
El Mundo Perdido de la Isla de Flores.

Si unos seres humanos quedaran aislados en una isla y sobrevivieran en ella a lo largo de decenas de miles de años ¿Qué pensáis que ocurriría con ellos? ¿Seguirían siendo anatómicamente iguales que cuando llegaron o mutarían en otra especie?

Hoy nos vamos hasta un remoto lugar del Océano Índico: la isla de Flores.

Cuando los holandeses llegaron hace 500 años a esa isla, los aborígenes les contaban antiguas leyendas sobre los Ebu Gogo: unos misteriosas personas de diminuto tamaño y cuerpo velludo que habitaban lo más profundo de las cuevas de la isla.

Pero aparquemos las leyendas y volvamos a la Ciencia.

En Flores se produjo algo que los naturalistas llaman “especiación alopátrica”. Es decir, tenemos una serie de especies animales aisladas en un espacio geográfico de 13.540 kms cuadrados. Dichas especies, si no quieren acabar con todos los recursos existentes en su territorio y por lo tanto extinguirse, tienen que necesitar menos alimento para sobrevivir. Y la mejor forma de hacerlo es que dicha especie reduzca su tamaño, mutando para ello a lo largo de los milenios.

Las evidencias arqueológicas de industria lítica parecen indicar que, no se sabe muy bien cómo -se admiten hipótesis y sugerencias- fue Homo erectus quien llegó hasta Flores hace unos 800.000 años. Aún no se halló resto fósil alguno de erectus pero a en 2.004 se realiza un asombroso descubrimiento: el esqueleto casi completo de un individuo inédito bautizado por los científicos como LB1 y por la prensa como “El Hobbit”. No era un niño (por su dentadura) ni un pigmeo (por su capacidad cerebral). Se trataba de una mujer de unos 30 años que pesaba unos 25 kilos. No, no se trataba de un caso de anorexia. Es que la mujer medía 1´06 metros. Y su cerebro, de 380 cc, tenía el tamaño de un pomelo.

Se pensó en algún caso puntual de malformación genética, pero entonces los equipos desenterraron más, muchos más. Todos diminutos.

Sabían fabricar herramientas complejas en piedra, usaban alguna suerte de lenguaje y cazaban en grupo, generalmente elefantes, también enanos, que eran la base de su dieta.
Homo floresiensis, que así pasó a llamársele finalmente, aparece hace 73.000 años y desaparece hace 13.000 probablemente por la erupción de un volcán en la isla.

Por si las cifras no os dicen nada, sobrevivieron a los neandertales y coexistieron en el tiempo y en el espacio con nuestra propia especie, que llegó a Flores hace 35.000 años.

Autor| ArqueoEduca
Más Información| Wong, Kate: TheLittlest Human. Scientific American, 2005
T., Wasisto, S. and Djubiantono, "Furtherevidenceforsmall-bodiedhomininsfromthe Late Pleistocene of Flores, Indonesia". Nature, 2005
Foto: El País

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