El
hidromiel, una bebida asociada al pasado, duplica su consumo en los tres últimos
años en Estados Unidos
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El hidromiel era el único alimento del dios Odín |
El hidromiel es
una bebida alcohólica, con una graduación de unos 13º, que se obtiene de la fermentación de un preparado de agua con
miel. Se trata de una de las bebidas más longevas que se conoce y puede que
fuera una de las predecesoras de la cerveza.
En las fuentes
escritas, la primera mención al aguamiel
la encontramos en el Rig Vedá, escrito entre los años 1700 y 1100 a. C., una
obra sagrada del Vedismo. En Alemania, en el interior de unos cuernos usados
como recipientes, se ha hallado su rastro en fechas cercanas al 2100 a. C. Posteriormente,
los griegos la conocieron como melikraton
y los romanos como aqua mulsum, si
bien este preparado era vino de uva endulzado con miel.
El hidromiel tenía una especial relevancia en la
mitología nórdica, donde se le asignaba poderes mágicos y se le consideraba
el único sustento del dios Odín. Según cuenta la leyenda, los dioses crearon a Norseman
Kvasir, un hombre tan sabio que era capaz de responder a cualquier pregunta que
se le formulara. Fue asesinado y su
sangre se mezcló con miel. Todo aquel que bebió su sangre-hidromiel obtuvo
toda su inteligencia. Este mito, probablemente, inspiró al gran productor danés
Dansk Mjod para crear su famoso hidromiel Viking Blod.
En África, el aguamiel
es muy popular en países como Etiopía,
donde se le conoce como tej. Allí
se elabora de forma artesanal mezclado con polvo de “gesho”, una planta con un sabor
ligeramente amargo que preserva la bebida, de la misma forma que lo hace el lúpulo
en la cerveza. En América, del mismo modo, los
mayas la maceraban con trozos de la corteza de un árbol conocido como
“balche”.
El hidromiel, que
nunca se ha dejado de consumir, se ha vuelto
a poner de moda en países como los Estados Unidos, donde su consumo se ha
duplicado en los últimos tres años. Se ha convertido en una de las bebidas con
un mayor crecimiento en Norteamérica. Su
preparación, en la actualidad, se hace fundamentalmente tres fases. La
primera es la preparación del mosto esencialmente con agua, miel y sales
nutritivas; la segunda es la esterilización del preparado hirviendo la mezcla; y
la tercera es la obtención de la fermentación mediante el empleo de levaduras
vínicas y del embarrilado. En la primera fase se puede condimentar el mosto, al
gusto, con productos como frutas, especias, granos de cereal o lúpulo. Al igual
que el vino, el aguamiel pude ser más o menos
dulce, tener o no gas y puede variar su sequedad.
Hay una amplia diversidad en el mundo del hidromiel.
Si se mezcla con cerveza o se elabora con lúpulo y malta se obtiene un producto
híbrido, cercano al sabor de la cerveza, conocido como “braggot”. Esta bebida
mixta incluso puede ser producida en las propias cervecerías. Asimismo, si al
preparado se le añade algo de fruta se le conoce como “melomel” y si se alarga
su tiempo de fermentación se le llama, en los países anglosajones, “Great Mead”,
algo así como la “Gran Hidromiel”. En países como España o Francia también se consume esta bebida, pero en su versión
más suavizada. No obstante, en general, el vino de miel ocupa una posición algo
precaria en comparación con la cerveza y el vino de uva.
El aguamiel,
aunque tiene una categoría propia como la sidra o el sake, se vende normalmente
en las tiendas de vino, aunque también hay
quien agrupa esta dulce bebida en la categoría de la cerveza artesanal, gracias
a la adición de lúpulo al mosto por parte de algunos cerveceros.
Autor| José Antonio Cabezas Vigara
Vía|
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