Emma Goldman: anarquista

Una de las figuras clave en la emancipación femenina del siglo XX 
 
Emma Goldman: anarquista
Para cualquier activista o persona concienciada de la lucha por los derechos de la mujer, el nombre de Emma Goldman es sobradamente conocido. Pero fuera de los círculos más cercanos a dicha lucha sólo lo es para los historiadores. Es por tanto el deber de éstos el seguir manteniendo su figura presente en el contexto de una cada vez más extendida Historia de las Mujeres.

Infancia y adolescencia

Emma nació en Lituania, en 1869, en el seno de una familia judía ortodoxa. Su padre, Abraham Goldman, empleaba la fuerza física y verbal para controlarla tanto a ella como al resto de su progenie. Tras una dura infancia, parte de la cual transcurrió en San Petersburgo trabajando en una fábrica textil, en 1886 emigraba a los Estados Unidos con una de sus hermanas. Se establecieron en Rochester (en el Estado de Nueva York), junto a la hermana mayor de ambas, que ya residía allí.

En 1887 contrajo matrimonio con Jacob Kershner, de quien le había atraído su alto nivel cultural y su interés en la literatura. Éste le había propuesto matrimonio a Emma tan sólo cuatro meses después de haberse conocido, y aunque ella en un principio no quería precipitarse, finalmente consintió tras la prolongada insistencia de Jacob. Pero la joven tenía otras cosas en la cabeza, especialmente desde la revuelta de Haymarket, en mayo de 1886, tras la cual se estableció una exagerada e injusta sentencia para ocho anarquistas. Entre su cada vez mayor implicación en la vida política y el distanciamiento emocional de su marido debido a una impotencia diagnosticada, Emma sólo veía como solución el divorcio, que finalmente Jacob la concedió, no sin oponer resistencia.

Emma Goldman
Primeros contactos con la militancia

En su primer día en la ciudad conocía a Johann Most, editor del periódico alemán de corte anarquista Die Freiheit (la libertad) y ya conocedor de las consecuencias de la militancia (había sido encarcelado en 1881 por difundir un panfleto llamado “¡Por fin!”, referido al asesinato del zar Alejandro II). También fue introducida entonces a Alexander Berkman (Sasha, según le comenzó a llamar ella tiempo después), uno de los grandes amores de su vida. Fue con él con quien Emma comenzó a ser conocida dentro del mundo del activismo político.

En 1892, ambos se veían envueltos en el primer acto violento que sería recordado en sus biografías; el intento de asesinato de Henry Clay Frick, presidente de la Carnegie Steel Company. Éste magnate era incluso criticado por los sectores conservadores de Homestead (Pennsylvania), donde se encontraba la empresa. Tras hacer oídos sordos a las demandas pacíficas de los trabajadores y reprimir una huelga con una masacre, Berkman y Goldman se trasladaron a la ciudad. Alexander consiguió dispararle en su oficina, pero no matarle. Fue condenado a 22 años de prisión, y Emma fue expulsada de su apartamento, aunque no se encontraron pruebas contra ella.

Emma, una leyenda

Tras aquél suceso, Emma se hizo muy activa en la lucha política. Se dedicó a organizar mítines y fue encarcelada varias veces. En una de esas ocasiones, en 1893, en la prisión de la Isla de Blackwell, pudo entrar en contacto con la literatura que inspiraría sus ideas (Nietzsche y Thoreau

entre otros). Fiel defensora de la libertad sexual, fue criticada por sus compañeros anarquistas debido a que ella no seguía la máxima de Bakunin, que establecía que el revolucionario debía abandonar los deseos mundanos para estar concentrado en el trabajo político. Dio charlas sobre contracepción y preservativos en la década de los años diez y dedicó gran parte de su labor activista a la lucha feminista.

En 1936 Emma Goldman se involucraba también en la Guerra Civil Española, llegando a visitar nuestro país tres veces durante el conflicto armado entrando en contacto con importantes figuras de la CNT. En cualquier caso, ella ya llevaba décadas en contacto con emigrantes españoles que huían del gobierno represivo de Alfonso XIII.

Conclusión

Está claro que sin Emma Goldman tanto la lucha obrera como la feminista no habrían sido lo mismo. Ella fue capaz de hacer activismo en ambos sectores, siendo profundamente respetada y dejando un amplio legado.

Bibliografía

KAUFMAN, W. (2005), Germany and the Americas: culture, politics and History, Santa Barbara: ABC-CLIO.

GOLDMAN, E. (2011), Living my life: two volumes in one, Nueva York: Cosimo Classics.

GORNICK, V. (2011), Emma Goldman: Revolution as a way of life, New Haven: Yale University Press.

Teacher Forum (2014), Famous Social Reformers & Revolutionaries 2: Emma Goldman, Los Gatos: Smashwords Edition.

Vía| El Mundo y ver bibliografía
Imagen| Wikipedia

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