jueves, 5 de abril de 2018

Las hadas de Cottingley, ¿mito o realidad?

Dos niñas, Elsie y Frances, con la cámara fotográfica del padre de una de ellas, supuestamente retrataron a unas hadas que vivían en el jardín de la casa donde residían 

Las hadas de Cottingley, ¿mito o realidad?
En 1997 llegaba a los cines la película Cuento de hadas (título original FairyTale: A True Story), basada en un hecho real ocurrido en Inglaterra, en 1917. Dos niñas aseguraban haber encontrado hadas en lo más profundo de su jardín, a las cuales habían fotografiado bailando y volando alrededor de ellas. Durante años mucha gente le dio crédito a las niñas, e incluso hoy en día hay quienes creen en su palabra.

Contexto histórico

El monstruo de la guerra aún seguía devorando todo a su paso. A la altura de 1917, los países beligerantes hacían frente al conflicto bélico ya al límite de sus fuerzas. Los motines de soldados se sucedían con cierta frecuencia, y la población civil deseaba ver ya de vuelta a los familiares que no hubiesen fallecido ya en tierra lejana bajo el fuego enemigo. La situación había llegado a tal punto, que los aliados debieron pedir ayuda a Estados Unidos.

El gobierno de este país les había apoyado desde el inicio, pero no fue hasta abril de ese año de 1917 cuando le declaró la guerra a Alemania. Se ha considerado que el casus belli para éstos había sido el Telegrama Zimmermann, en el que el Secretario de Asuntos Exteriores alemán instaba a México a unirse a Alemania y Japón en la invasión de Estados Unidos a cambio de una serie de territorios. Fueron precisamente los británicos, agotados, los que pasaron la información a los estadounidenses. Lo cierto es que ya existía un fuerte sentimiento antigermánico en el país debido a la guerra submarina, en la que buques norteamericanos habían sido atacados por los alemanes a lo largo de varios años debido al conflicto bélico.

Elsie Wright y Frances Griffith

Dos niñas, Elsie y Frances, que eran primas y contaban con 16 y 10 años respectivamente, dejaron volar su imaginación por primera vez en 1917. Con la cámara fotográfica del padre de una de ellas, supuestamente retrataron a unas hadas que vivían en el jardín de la casa donde residían en Cottingley, Bradford (Yorkshire del Oeste, Inglaterra). Hay que tener en cuenta que Elsie era pintora y dibujante y que además tenía experiencia como fotógrafa; no le habría sido difícil diseñar fotografías que pareciesen creíbles. A pesar de que el padre les prohibió continuar con aquél juego, en 1919 el asunto trascendió los muros de su hogar, y la gente comenzó a interesarse por la historia.


Entre sus mayores defensores se encontraba el famoso Arthur Conan Doyle, aclamado espiritista y autor de las novelas de Sherlock Holmes. En diciembre de 1920 publicó un artículo en la revista The Strand Magazine, demandado por el propio magacín, en el que daba veracidad a las fotografías de las niñas. A pesar de que muchas personas estaban perdiendo ya el interés, Conan Doyle siguió creyendo en la existencia de las hadas de Cottingley, como quedó demostrado cuando escribió el libro The coming of the fairies, en 1922, en el que animaba a no dejarse llevar por la incredulidad respecto a aquellos que eran acusados de farsantes sin mayores dilaciones.

En 1930, fallecía Conan Doyle. Pasó medio siglo desde entonces hasta que Frances y Elsie dijeron la verdad: las hadas que aparecían en las fotografías eran recortables de un libro titulado Princess Mary, pero seguían asegurando que una de las fotografías, en la que aparecían los seres mágicos tomando el sol, era real. Hoy en día el municipio tiene un pequeño monumento dedicado a estas hadas y sigue siendo un fuerte punto de interés turístico en Reino Unido.

Conclusión

Quizá “fraude” sea una palabra demasiado fuerte para calificar este suceso. Es cierto que las fotografías no mostraban hadas reales, pero hay que entender el hecho en su contexto. En un país que sufría los padecimientos de la guerra, era lógico que dos jóvenes encontrasen una dulce evasión en el contacto con seres fantásticos. Cuando el horror hace aparición, el ser humano necesita creer en algo para mantenerse firme, y estas niñas se dieron esperanza a sí mismas y a muchas otras personas con la historia de las hadas de Cottingley.

Bibliografía

DOVAL HUECAS, G., Fraudes, engaños y timos de la historia, Madrid, Nowtilus Saber, 2011.

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