miércoles, 4 de julio de 2018

Historia de los autómatas en la Antigüedad (II)

Muchas de estas figuras articuladas de las que tenemos noticias estaban situadas en santuarios, en concreto en los de Egipto

La «máquina de vapor» de los griegos. Herón hace una demostración ante los sabios de Alejandría de uno de sus mecanismos más emblemáticos, la eolípila, una bola hueca que rotaba por el vapor que salía del recipiente colocado debajo. Grabado del siglo XX.

Los autómatas estaban muy ligados a la ciencia y religión. Muchas de estas figuras articuladas de las que tenemos noticias, por lo que sabemos, estaban situadas en santuarios, en concreto en los de Egipto, donde se habla de estatuas parlante con mandíbula móvil o que reproducen sonidos, como la estatua de Anubis. También las representaciones celestes pueden ser consideradas como los primeros relojes astronómicos de la historia.

Mitología y autómatas

La mitología e historia del mundo antiguo, sobre todo en Grecia, están plagadas de referencias a figuras animadas. Una de las primeras referencias escritas en la antigüedad sobre estas invenciones la encontramos en la obra Argonauticas de Apolonio de Rodas. En el canto IV nos habla del broncíneo Talos, al cual el Crónida entregó a Europa para que fuese guardián de la isla de Creta, la cual recorría dando tres vueltas.

Aristóteles en su obra Política, menciona las estatuas de Dédalo y los trípodes  de Hefesto, que eran capaces de entrar por sí solas a la asamblea de los dioses o moverse por efecto del mercurio.

Otros dos grandes inventores fueron Arquitas de Tarento, que crea juguetes con sonido para entretener a los niños y al cual se le atribuye la creación de un a paloma de madera que podía volar por sí misma; y Arquímedes de Siracusa, al cual se le atribuye el tratado sobre clepsidras donde describe mecanismos que marcaban las horas por ejemplo, con un verdugo decapitando a sus victimas, otro con el movimiento de ojos dentro de un rostro humano e incluso un mecanismo que marcaba las horas con unas pequeñas serpientes que salen entre unos árboles y hacen silbar a unos pájaros y tocar la flauta a un flautista.

Hidraúlica de Ctesibio

La Escuela de Alejandría

En el período Helenístico, durante los siglos III a.C. Y II d.C. surge la Escuela de Alejandría en la capital con el mismo nombre. Fundada por la dinastía de los Ptolomeos amplió los fines de prestigio con lo que Alejandro fundó la ciudad. Gracias a su biblioteca se dio en ella una gran afluencia de sabios, científicos y otros personajes que crearon una gran corriente cultural que se recuperó siglos después durante el Renacimiento.

Podemos decir que dentro de esta escuela se fraguaron los fundamentos de la mecánica moderna. Las noticias sobre los mecanismos que se inventan ahora las tenemos en forma de tratados escritos, no ya a a base de noticias vagas en el tiempo. Aparece lo que se denomina la “mecánica lúdica”, que crea artificios con el fin de entretener y que alcanzarán gran expansión siglos después.

Se supone como fundador de la escuela a Ctesibio, aunque su identidad no queda del todo clara ya que no se conservan obras suyas, pero sí su importancia. Gracia a Vitrubio conocemos sobre sus invenciones y su vida. Nació en Alejandría y era hijo de un barbero. Construyó varios relojes de agua y la rueda dentada, de gran importancia para la mecánica del futuro. También construyó una máquina que elevaba el agua a gran altura con una serie de ingenios que mediante la presión del aire desplazado por el agua producían sonido y se movían.

A Ctesibio se le atribuye también la invención del órgano, aunque se sabe que ya era anteriormente conocido en China, pero si será él quien lo perfecciones mediante un sistema hidráulico. Comienza aquí a despertar la idea de crear artefactos con la idea de asombrar al público más que para una cuestión práctica.

Las puertas automáticas tienen mucha más historia de lo que parece. Y es que las primeras puertas automáticas fueron construidas en el siglo II a.C. Se construyeron para las entradas de los templos egipcios. El inventor que consta como inventor de estas primeras puertas automáticas fue el inventor greco-egipcio Herón de Alejandría, que inventó lo que pasó a llamarse “La Neumática” un sistema para que las puertas de los templos se abrieran solas, sin intervención humana.

Otra de las personalidades de la escuela fue Filón de Bizancio, sobre el cual se conservan tratados sobre máquinas de guerra, clepsidras, etc. sigue la estela de Ctesibio creando figuras con surtidores y fuentes de animales que pulverizan agua.

La figura más grande la escuela alejandrina fue Herón de Alejandría. Abarca todos los temas desde relojes, autómatas a máquinas de guerra. De sus tratados los más importantes que nos han llegado han sido Autómatas y Neumática. En él describe multitud de automatismos neumáticos e hidráulicos. Uno de los más famosos es el de la apertura automática de las puertas del templo.

Sus invenciones más asombrosas son los pequeños teatros semimoviles y fijos. En ellos hay figuras representando sobre todo fábulas o mitos que se mueven por sí solas dentro de un pequeño recorrido determinado adecuado para la historia que están contando. En los teatros fijos lo que se mueve es la escena o puertas mostrando distintos actos de la obra, pero ya sin el movimiento de figurillas.

Bibliografía

ARACIL, A. Juego y artificio: autómatas y otras ficciones en la cultura del Renacimiento a la Ilustración. Ed. Cátedra. Madrid. 1998.

BASALLA, G. La evolución de la tecnología. Ed. Crítica. Barcelona. 1991.

ALONSO BURGOS, J. Teoría e historia del hombre artificial: de autómatas, cyborgs, clones y otras criaturas. Ed. Argentina. D.L. 2017.

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