La Masacre de Wounded Knee

El 7º Regimiento de Caballería aniquiló a casi toda una reserva de nativos lakotas por reclamar lo que el gobierno les había prometido

Los civiles tuvieron que encargarse de recoger los cadáveres congelados de los lakotas
y llevarlos a una fosa común

Uno de los episodios más vergonzosos de la historia de Estados Unidos fue la Masacre de Wounded Knee, ocurrida el 29 de diciembre de 1890 en la reserva de Pine Ridge, Dakota del Sur. El 7º Regimiento de Caballería mató a 146 lakotas incluyendo a mujeres y hombres de todas las edades. Cerca de otras 50 personas fueron heridas. Unos 25 soldados estadounidenses murieron y 39 fueron heridos.

Los antecedentes fueron varios; la ocupación de las tierras americanas supuso conflictos con las poblaciones que allí vivían. Debemos añadir que los nativos iban perdiendo territorio y tenían que desplazarse a otras zonas para conseguir comida, que escaseaba cada vez más a causa de la caza indiscriminada del bisonte, llevando a estos animales al borde de la extinción.

Todo esto culminó con las indicaciones del gobierno de Estados Unidos en las cuales se obligaba a los nativos a abandonar sus tierras y recluirse en reservas para abandonar su estilo de vida. Se les desplazaba de sus zonas originales lo que en ocasiones les generaba enfermedades. En esas reservas el acceso a la comida no era fácil.

Los lakotas creyendo que eran culpables de su situación por haber abandonado parte de sus costumbres empezaron a celebrar la Danza de los Espíritus (The Ghost Dance), pensando que así sus dioses les volverían a favorecer. Esta religión fue creada por Wovoka, el cual pensaba que Jesucristo volvería encarnado como un nativo americano.

Por estos rituales fue detenido injustamente Sitting Bull el 15 de diciembre de 1890, y muerto durante el arresto. Se pensaba que era el líder espiritual de esa “revuelta”.

El 28 de diciembre el mayor S. Whitside interceptó con su destacamento a un grupo de lakotas que dirigidos por Si Tanka (Spotted Elk, más tarde conocido como Big Foot) cerca de Porcupine Butte y los escoltó hasta Wounded Knee, donde acamparon y más tarde fueron rodeados por todo el 7º Regimiento de Caballería, dirigido por J. W. Forsyth y cuatro cañones Hotchkiss.

La Danza de los Espíritus seguía, y el día siguiente el 7º Rto. de Caballería rodeó a los participantes obligándoles a entregar las armas. Una de las versiones apunta que un anciano sordo llamado Black Coyote no oía lo que le pedían los soldados ni hablaba inglés. Pero eso parecía no importar a los soldados estadounidenses que forcejeaban con él.

Fuera como fuese, en el forcejeo sonó un disparo en otro lado y empezó la masacre. Los nativos, siendo inferior en número y poco armados, no tendrían intención de poner en peligro a sus familias.

Los soldados estadounidenses empezaron a disparar, los lakotas respondieron pero rápidamente fueron abatidos, aun pensando que sus camisas rituales les protegerían de las balas. Los estadounidenses dirigieron sus cañones hacia los tipis donde estaban las mujeres y niños, y se dedicaron a perseguir a los supervivientes para asesinarlos, esto incluía a gente desarmada, mujeres y niños.

A los 20 soldados que más nativos mataron les fue entregada la Medalla de Honor. Más de un siglo más tarde se solicitó al gobierno que se les rescindiera esa condecoración.

Días después de la contienda se tuvo que contratar a civiles para enterrar los cuerpos, que habían permanecido más de 3 días bajo una tormenta de nieve. Se encontraron varios bebés vivos envueltos en las ropas de sus madres asesinadas, en algunos casos a más de dos millas de la zona donde sucedió el combate inicial. Los cadáveres fueron enterrados en una fosa común cerca de donde se encontraban los cañones.

El general Nelson A. Miles entendía en parte la desesperada situación de los lakotas, los cuáles veían cómo todo los que les había prometido el gobierno de Estados Unidos no se les daba. Condenó la actuación de Forsyth y consideraba que la matanza de Wounded Knee fue deliberada. Forsyth fue retirado del cargo y no jue juzgado formalmente, pero su actuación fue borrada de su currículum, llegando a convertirse en general mayor.

Actualmente el lugar es considerado un Hito Histórico Nacional.

Imagen| Wikimedia

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