domingo, 20 de enero de 2019

La extracción de la piedra de la locura

La curación de las enfermedades mentales a través de la trepanación era una práctica frecuente

La extracción de la piedra de la locura de El Bosco

En la Antigüedad se consideraba que la locura era producida por la formación de piedras dentro del cráneo, de forma similar a los cálculos renales. Los primeros vestigios de cirugías de trepanación que conocemos tienen más de diez mil años de antigüedad. Se han encontrado cráneos trepanados en Europa, Asia, América y África. Se conservan algunos ejemplos de la Antigüedad Clásica, aunque son tan escasos que no se puede considerar que fuera una práctica común.

La trepanación pretendía extraer estas piedras del cerebro para curar la enfermedad mental del individuo. El concepto de locura en la Antigüedad y la Edad Media era muy variado. No solo se consideraban locos a aquellos que tenían una enfermedad mental, sino también a los bebedores, los avariciosos, los mentirosos… y especialmente a las personas lujuriosas. No sabemos si la extracción de la piedra de la locura se utilizaba para curar a los enfermos mentales o a las personas pecaminosas.

Según la cultura y la época, la cirugía se realizaba con un instrumental distinto, pero la práctica se mantuvo bastante homogénea: Se trepanaba la cabeza y se extraía un trozo de cráneo para luego sustituirlo por una placa de otro material, habitualmente un metal precioso. El médico persa Rhazes menciona esta práctica como propia de charlatanes, que hacían un corte en la frente del paciente y fingían extraer algo que ya llevaban guardado en la mano.

A finales de la Edad Media se fomenta el estudio de la medicina en las universidades, por oposición a la enseñanza por transmisión oral. Los estudiantes debían someterse a exámenes públicos para demostrar sus conocimientos. En este momento empieza a separarse la figura del cirujano o barbero de la del médico. Los primeros atendían a enfermos en campos de batalla o en ferias ambulantes, normalmente al aire libre. A menudo se los consideraba embusteros y embaucadores. Por contra, estaba la figura del médico procedente del ámbito universitario, que tenía una mejor consideración social.

Una de las escasas representaciones de esta práctica en el arte es la pequeña tabla realizada por el Bosco, que inspiró obras posteriores. Desconocemos si la imagen es costumbrista y describe una realidad de la época o si, por el contrario, se trata de una fantasía del autor. La obra puede considerarse como una crítica a los charlatanes. El embudo que lleva el médico en la cabeza hace alusión a su carácter de falso médico y la bolsa de dinero atravesada del paciente hace referencia al dinero que ha gastado en la innecesaria operación. El médico, en lugar de extraer una piedra del cráneo del cliente, saca un tulipán. En holandés se llama “cabeza de tulipán” a los necios, por lo que puede hacer alusión a la ingenuidad del paciente.

También se ha interpretado esta obra desde el punto de vista del la castración. El médico estaría en este caso curando al paciente de una lujuria excesiva, extrayendo de su cabeza una flor, símbolo de este pecado. En cuanto a los dos personajes que acompañan la escena, ambos llevan hábitos, por lo que proceden del ámbito religioso. Puede tratarse de una crítica del pintor a la Iglesia, ya que ambos observan la operación con burla pero no tratan de impedir al charlatán que engañe a su cliente.

Bibliografía

ARIAS BONEL, José Luis (2002): “Jheronimus Bosch y la piedra de la locura”, Goya, nº 287, pp. 108-121.

GONZÁLEZ HERNANDO, Irene (2012): “La piedra de la locura”, Revista digital de iconografía medieval, vol. IV, nº 8, pp. 79-88.

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