El desaparecido continente de la Atlántida

La leyenda de la Atlántida pasó de Platón a los nacionalismos

Mapa de la Atlántida por Athanasius Kircher

La cultura popular es rica en representaciones de la Atlántida, el legendario continente desaparecido bajo las aguas, supuesta cuna de la civilización Occidental cuyos habitantes mantienen una sociedad submarina mucho más avanzada que la nuestra.

Para remontarse a los orígenes de esta leyenda es necesario recurrir a los textos de Platón, los más antiguos conservados que mencionan este lugar legendario. El ateniense la sitúa más allá de las columnas de Hércules, habitualmente identificadas con el estrecho de Gibraltar. Según el autor, la Atlántida era una gran isla que dominaba los demás continentes. Debido a un terremoto y un diluvio, la isla se hundió en el mar. Como consecuencia, el agua de esa zona del océano es arcillosa y, por tanto, imposible de navegar.

Algunos autores consideran que este relato de Platón tiene un fuerte componente metafórico y alude a la Atenas contemporánea, sin embargo, la leyenda de la Atlántida gozó de éxito inmediatamente y otros autores clásicos se hicieron eco de ella, como fue el caso de Aristóteles, Diodoro Sículo o Plinio el Viejo. A pesar de su temprana popularidad, la leyenda parece que no suscitó interés alguno durante la Edad Media.

En la época del Renacimiento se recuperó la leyenda, situando a la isla en distintos puntos del globo; América, Palestina, Suecia o Italia fueron algunos de los propuestos. Athanasius Kircher, que la situaba cerca de las Islas Canarias, llegó al extremo de trazar un mapa de la Atlántida.

Muchos de los autores que mencionan la Atlántida, la consideraban como el origen de la civilización o el nexo de unión entre distintas civilizaciones antiguas. Esta idea trataba de dar explicación al hecho de que existen pirámides y zigurats en regiones tan apartadas entre sí como África, Asia o América, lo que llevó a buscar un origen común de diferentes pueblos de la Tierra.

El ingenuo Ignatius Donelly, ya en el siglo XIX, dio una nueva vuelta de tuerca a la leyenda del continente desaparecido bajo las aguas. Lo consideraba el paraíso terrenal, el jardín de las Hespérides, el Olimpo, el Asgard. Teorizó que los dioses de las mitologías griega, fenicia, hindú... fueron los reyes de la Atlántida. Debido al gran diluvio descrito en numerosos textos religiosos, la isla desapareció y solo algunos habitantes pudieron sobrevivir, transmitiendo esta historia que acabó convirtiéndose en diferentes leyendas y sistemas de creencias.

Los ocultistas nazis optaron por la teoría de que la Atlántida se hallaba cerca de Suecia, lo que les llevó a la idea de que era la cuna de una raza dominante nórdico-atlántida que se había propagado por el Occidente europeo. Esto les llevó a imaginar una civilización aria, superior técnica y físicamente, en la desaparecida Atlántida, leyenda a la que se conoce como primigeneidad hiperbórea.

Desde el siglo XIX y hasta la actualidad se ha visto en el relato de Platón un cierto atisbo de realidad científica, identificando la leyenda con el movimiento de las placas tectónicas y la separación de los continentes. Sin embargo, las teorías paranormales siguen siendo populares, algunas de las más populares apuntan a que la isla de la Atlántida se encuentra en el célebre triángulo de las Bermudas y que los habitantes son los que, por pura y macabra diversión, hunden los barcos de los que navegan por encima de su reino sumergido.


Bibliografía

ECO, Umberto (2013): Historia de las tierras y los lugares legendarios. Lumen, Barcelona.

Platón (1997): “Timeo” en Diálogos, vol IV. Gredos, Madrid.


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