La Piedra de Scone, el símbolo de la realeza escocesa

Esta piedra de origen milenario ha sido testigo de las ceremonias de coronación de todos los reyes escoceses y, posteriormente, de los reyes de Inglaterra

Imagen de la Piedra de Scone, el símbolo de la realeza escocesa

La Piedra de Scone, también conocida con el nombre de Piedad de la Coronación o Piedra del Destino, es uno de los símbolos más importantes de Escocia. Esta piedra de origen milenario ha sido testigo de las ceremonias de coronación de todos los reyes escoceses y, posteriormente, de los reyes de Inglaterra.

Según la leyenda celta, el origen de esta piedra se remonta a tiempos bíblicos. Concretamente fue utilizada por Jacob como almohada para descansar cuando huía de su hermano gemelo Esaú. En sueños tuvo la visión de una escalera que se alzaba hacia el cielo mostrando las puertas del cielo. Al despertar, consagró la piedra a Dios. Más tarde la piedra sería llevada a Irlanda por el profeta Jeremías, hasta su traslado a Escocia lugar donde ocuparía un lugar privilegiado en la cima de Moot Hill hasta finales del siglo XIII. Allí sería utilizada como principal símbolo de legitimidad en la coronación de los reyes escoceses de Dalriada, en la actual Argyll.

Silla de la Coronación o Silla de San Eduardo de la Abadía de Westminster, con la Piedra del Destino bajo el asiento

En el año 1296, tras alzarse con la victoria en la Batalla de Dunbar, el rey Eduardo I capturó la piedra como botín de guerra y la llevó a la Abadía de Westminster. Allí ocuparía un lugar privilegiado formando parte de la señorial silla de coronación que vería desfilar con solemnidad a los monarcas ingleses y británicos, quienes serían coronados también como reyes de Escocia. 

En Navidad del año 1950 fue robada por nacionalistas escoceses, provocando una situación especialmente turbulenta que provocó que se rompiera en dos trozos. A pesar de que la piedra se recuperó fue necesario someterla  a un trabajo de restauración que la devolvería a su estado original, volviendo a ocupar su lugar en la Abadía de Westminster.

No sería hasta el año 1996 cuando el ministro John Major, bajo la aprobación de la Reina Isabel II de Inglaterra, decretó la devolución de la Piedra de Scone a Escocia, lugar del que únicamente volvería a salir cuando tuvieran lugar nuevas coronaciones. El 15 de noviembre de 1996 la simbólica piedra sería llevada al Castillo de Edimburgo, lugar en el que descansa junto a las Joyas de la Corona de Escocia, a la espera de coronar a un nuevo rey.

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Imágenes| Wikipedia

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