Los aborígenes del fin del mundo

¿Quiénes eran los habitantes precolombinos del extremo sur de América?

Fotografía de yamanas en canoas

La isla de Tierra del Fuego, situada en el extremo sur de América, perteneciente mitad a la Argentina y la otra Mitad a Chile, fue habitada por población indígena aproximadamente hace 10.000 años. Este territorio fue conocido por Occidente y nombrado por Fernando de Magallanes el 21 de agosto de 1520. Lo nombró de esa forma porque al entrar navegando por el estrecho, que posteriormente llevó su nombre (el estrecho de Magallanes), se veían pequeñas hogueras con humo en las laderas cerca de la costa de la isla, las cuales servían a los aborígenes para mantener el calor y protegerse de las bajas temperaturas.

Se conocen cuatro comunidades asentadas en la isla al momento de arribar los europeos: las dos más prominentes fueron los Yámanas y los Selk’nam (también conocidos como Onas). A su vez, en menor cantidad, se encontraban los Haush y del lado chileno los Alakaluf.

Mapa de distribución de los diferentes grupos nativos

Estas comunidades habitaban distintos espacios de la isla según la temporada y siempre en búsqueda de alimento. Se alimentaban básicamente de proteínas como pescado, guanacos, lobos marinos, y por otro lado las frutas y verduras que podían recolectar del suelo poco fértil. Armaban pequeñas chozas con un pozo en el medio donde podían dormir entre 5 a 20 personas, las cuales abandonaban al moverse a otro sitio de la isla. Las canoas fueron una parte fundamental en su día a día, siendo imprescindible para transportarse a lo largo de las islas del extremo sur americano, pasando largas jornadas dentro de las mismas, se cree que pasaban semanas adentro de ellas.

En cuanto a su aspecto, Fitz Roy los describía como de color “caoba viejo o más bien entre cobre oscuro y bronce”, de todos modos, parece que se puede decir que eran más bien morenos, así como que su cabello era siempre negro, el cual llevaban siempre largo y suelto. Como vivían buena parte del tiempo en las canoas o dentro de sus pequeñas chozas en una postura acuclillada, sus piernas eran poco desarrolladas. En cuanto a la altura, se estima que los hombres medían entre 1,61 y 1,57 metros y las mujeres entre 1,55 y 1,47 metros.

Últimos selknam, foto de 1896

Hacia 1880, con la llegada de los primeros colonos, los Onas alcanzaban el numero de 3.500 a 4.000 habitantes y los Yámanas entre 2.500 y 3.000 habitantes, llegando a un total aproximado de 6.000 a 6.500 indígenas. Con el tiempo la quietud empezó a desmoronarse, la quietud de siglos terminó abruptamente, en apenas dos décadas, de los casi 6.000 indígenas que extremo sur americano tenía en 1880, a principios de 1900 solo quedaban poco más de 1.000.

Las causas de la debacle son muchas, pero todo gira en torno al choque con la civilización blanca. La llegada de los colonos, especialmente los criadores de lanares, los buscadores de oro, compañías balleneras, estuvo acompañada por la necesidad de tener vacío el territorio. Los colonos, tanto europeos como criollos argentinos y chilenos, se convirtieron en despobladores, originándose matanzas, traslados y epidemias de sarampión, neumonía, difteria, tisis, tuberculosis y gripe (entre otras), que diezmaron a los indígenas. La antropóloga Anne Chapman, llegó a hablar de un “genocidio”.

Cacería de Onas

Las últimas dos sobrevivientes de esta comunidad, criadas bajo el idioma y las costumbres autóctonas fueron Angela Loij (fallecida en 1974) y Lola Kepja (fallecida en 1966). Ambas fueron entrevistadas por antropólogos, que grabaron sus cantos e idioma originario, hoy extinto.

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Imágenes| Wikipedia

1 comentario:

Unknown dijo...

Mi abuelo llegó colonizarla zona de la Laguna de los cisnes, cerca de Porvenir tuvo una estancia Ovejera en esa zona.

Contaba que a poco de llegar estalló una epidemia de gripe que diezmo a la población de su zona.

También contaba que tuvieron urticaria y enfermedades de la piel al ponerse ropa de lana...

A pesar de ingentes intentos de poder ayudarles muchas veces murieron por la transmisión de enfermedades de las cuales no eran inmunes.