Cleopatra VII: la última reina del antiguo Egipto

La heredera de una dinastía milenaria

Imagen meramente ilustrativa.

Cleopatra VII fue la última soberana de la dinastía ptolemaica, que gobernó Egipto desde el siglo III a.C. hasta el año 30 a.C. Esta dinastía se originó con Ptolomeo I, uno de los generales de Alejandro Magno, que se hizo con el control de Egipto tras la muerte del conquistador macedonio. Los ptolemaicos adoptaron la cultura, la religión y el idioma egipcios, pero mantuvieron sus raíces griegas y helenísticas. Cleopatra VII fue la primera de su dinastía en aprender el idioma egipcio, además de dominar el griego, el latín y otros idiomas orientales.

Cleopatra nació en el año 69 a.C., hija de Ptolomeo XII y probablemente de Cleopatra V, su hermana o su prima. Su padre era un rey débil y corrupto, que tuvo que enfrentarse a varias rebeliones internas y a la presión externa de Roma, que se había convertido en la potencia dominante del Mediterráneo. Ptolomeo XII tuvo que huir a Roma en el año 58 a.C., dejando a su hija Berenice IV como regente. Sin embargo, con la ayuda de los romanos, Ptolomeo XII recuperó el trono en el año 55 a.C. y mandó ejecutar a Berenice y a sus partidarios.

Cleopatra fue educada en el palacio de Alejandría, la capital y el centro cultural de Egipto. Allí recibió una formación esmerada en literatura, filosofía, ciencia, política y arte. También aprendió a manejar el arte de la seducción, la diplomacia y la guerra, habilidades que le serían muy útiles en su futuro. Cleopatra tenía una gran ambición y un fuerte carácter, que la llevaron a enfrentarse a su padre y a sus hermanos por el poder.


La alianza con Julio César

Cuando Ptolomeo XII murió en el año 51 a.C., dejó el trono a sus hijos Cleopatra y Ptolomeo XIII, que debían casarse y reinar conjuntamente, según la costumbre ptolemaica. Sin embargo, pronto surgieron las rivalidades entre los dos hermanos, que contaban con el apoyo de distintos grupos de poder. Cleopatra se alió con los sacerdotes y los intelectuales, mientras que Ptolomeo XIII se apoyó en el ejército y en el eunuco Potino, su tutor y consejero. La situación se agravó cuando Roma se vio envuelta en una guerra civil entre Julio César y Pompeyo, los dos líderes de la República. Pompeyo, derrotado por César en la batalla de Farsalia en el año 48 a.C., huyó a Egipto, buscando refugio. Sin embargo, Potino y Ptolomeo XIII decidieron asesinarlo, creyendo que así se ganarían el favor de César. Pero se equivocaron, ya que César, que llegó a Alejandría poco después, se indignó por el crimen y reclamó el pago de la deuda que Ptolomeo XII había contraído con Roma.

César se instaló en el palacio real y convocó a los dos hermanos para resolver el conflicto. Cleopatra, que había sido expulsada de Alejandría por su hermano, se las ingenió para entrar en el palacio escondida en un tapiz, que fue llevado por uno de sus fieles, Apolodoro. Así logró presentarse ante César y seducirlo con su belleza, su inteligencia y su encanto. César quedó impresionado por Cleopatra y decidió apoyarla frente a su hermano. Esto provocó una guerra entre las tropas de César y las de Ptolomeo XIII, que duró varios meses y que se conoce como el sitio de Alejandría. Durante el asedio, César y Cleopatra se refugiaron en el palacio, donde vivieron una intensa relación amorosa, de la que nació un hijo, Ptolomeo XV, apodado Cesarión. Finalmente, César derrotó a Ptolomeo XIII, que murió ahogado en el Nilo, y restauró a Cleopatra en el trono, junto con otro de sus hermanos, Ptolomeo XIV, que también fue su esposo.

César y Cleopatra viajaron por el Nilo, visitando los templos y las pirámides, y luego se dirigieron a Roma, donde permanecieron hasta el año 44 a.C. Allí, Cleopatra vivió en una lujosa villa, rodeada de su corte, y recibió el título de reina de reyes. César le concedió muchos privilegios y honores, e incluso erigió una estatua de ella en el templo de Venus Genetrix. Sin embargo, esta relación no fue bien vista por muchos romanos, que veían en Cleopatra una amenaza para la República y para la dignidad de César. Entre ellos se encontraba Marco Junio Bruto, uno de los conspiradores que asesinaron a César en los idus de marzo del año 44 a.C. Tras el magnicidio, Cleopatra regresó a Egipto, donde mandó envenenar a su hermano y esposo Ptolomeo XIV, para dejar el trono a su hijo Cesarión.


El romance con Marco Antonio

La muerte de César desencadenó otra guerra civil en Roma, entre los partidarios de César, liderados por Marco Antonio y Octavio, y los asesinos de César, encabezados por Bruto y Casio. Cleopatra se mantuvo fiel a la causa cesariana y envió ayuda militar y económica a Marco Antonio, que se había hecho cargo de la zona oriental del Imperio. En el año 41 a.C., Marco Antonio convocó a Cleopatra en Tarso, una ciudad de Asia Menor, para pedirle explicaciones sobre su supuesta colaboración con los enemigos de César. Cleopatra acudió a la cita con una gran pompa y esplendor, llegando en un barco dorado, vestida como la diosa Isis, y acompañada de música y perfumes. Marco Antonio quedó cautivado por la aparición de Cleopatra y la invitó a cenar con él. Así comenzó una nueva historia de amor entre la reina de Egipto y el triunviro de Roma, que se prolongó durante varios años.

Cleopatra y Marco Antonio se trasladaron a Alejandría, donde formaron una familia. Cleopatra dio a luz a tres hijos de Marco Antonio: dos gemelos, Alejandro Helios y Cleopatra Selene, y otro niño, Ptolomeo Filadelfo. Marco Antonio reconoció a los cuatro hijos de Cleopatra, incluido Cesarión, y les otorgó diversos territorios bajo su dominio. Además, Marco Antonio se casó con Cleopatra según el rito egipcio, aunque ya estaba casado con Octavia, la hermana de Octavio. Esta unión provocó el escándalo en Roma, donde se acusó a Marco Antonio de traicionar a la República y de dejarse dominar por la reina oriental. Octavio aprovechó esta situación para declarar la guerra a Cleopatra, presentándola como la enemiga de Roma.

La guerra entre Octavio y Cleopatra se decidió en la batalla de Accio, en el año 31 a.C., donde la flota de Octavio derrotó a la de Cleopatra y Marco Antonio. Los amantes huyeron a Egipto, donde se refugiaron en el palacio de Alejandría. Allí, Marco Antonio se suicidó con su espada, creyendo que Cleopatra había muerto. Cleopatra, al enterarse de la muerte de su amado, se encerró en su mausoleo y se dejó picar por una serpiente venenosa, según la tradición. Así terminó la vida de la última reina del antiguo Egipto, que fue enterrada junto a Marco Antonio. Octavio se apoderó de Egipto y lo convirtió en una provincia romana. También capturó a Cesarión y lo mandó matar, para eliminar al último descendiente de Julio César y asegurar su poder como primer emperador de Roma, bajo el nombre de Augusto. Así se puso fin a la época de las guerras civiles y se inició el período conocido como Pax Romana.

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