¿Quieres saber los métodos que se utilizan para saber si una obra de arte es auténtica?

La pintura, la disciplina de arte, más contaminada por las falsificaciones


'La habitación azul' de Picasso con fotografía infrarroja
Antaño, era muy difícil saber si una obra era original, ya que, no existían las pruebas y los métodos científicos que tenemos en la actualidad.

Los pintores más importantes de todos los tiempos han sido falsificados, con la idea de embaucar a personas incautas e inexpertas en la materia, para vender esas ‘obras’ en el mercado negro del arte.
No basta con los certificados (que a veces son de dudosa procedencia), hay que hacer pruebas y análisis más exactos y concluyentes realizados por expertos.

Para saber la autoría de una obra, estos peritos (tasadores de arte) recurren a ciertas pruebas científicas utilizando un análisis estilístico y científico-forense.

Los expertos, a veces, con una observación general pueden saber si una obra es fidedigna o no, ya que los falsificadores cometen el error de agregar en un mismo cuadro todas las técnicas y elementos que utiliza el artista en sus obras.

Las pruebas científicas nos permiten saber la composición de los pigmentos, la antigüedad del soporte utilizado, los aglutinantes usados…

Entre estas pruebas podemos destacar:

-Datación mediante carbono 14: Determina el marco cronológico y cultural de una obra de arte.

-Fotografía con rayos UV: Con este método podemos conocer los diferentes retoques y si aparece alguna sustancia fosforecente.

-Fotografía con rayos X: Este análisis nos ayuda a detectar alteraciones en la obra de arte, si una zona del cuadro ha sido reparada o si se ha cambiado por completo. Ese método tiene sus limitaciones aunque hay investigadores que han aplicado esta técnica con un acelerador de partículas con el que obtuvieron el retrato de una mujer, oculto en la obra ‘Parche de hierba’ de Van Gogh o en la famosa pintura de Picasso ‘El viejo guitarrista’ donde aparece una mujer con la cabeza baja y una vaca en la parte superior.

'Parche de hierba' de Van Gogh con fotografía de rayos X
-Fotografía infrarroja: Permite estudiar en profundidad la pintura. Identifica marcas y trazos que se encuentran debajo de la superficie, también firmas falsas o auténticas, correcciones o materiales diferentes. En la obra ‘La habitación Azul’ de Picasso, gracias a la fotografía infrarroja, se ha descubierto un hombre con corbata con la cabeza recostada sobre su mano.

Estos métodos son insuficientes a la hora de certificar la autenticidad de una obra, porque en algunos aspectos, flaquean.

Por ello, se deben combinar las pruebas científicas y forenses para datar y autentificar, con mayor exactitud, la obra de arte.

'El viejo guitarrista' de Picasso con rayos X
Pruebas forenses:

-Análisis Espectroscópico (TXRF): Se cepilla la superficie de la obra con un hisopo de algodón (sin causar daños) y se recoge la muestra de pigmentos, pegamentos o lacas en una placa para someterla a una radiación de rayos X de alta intensidad. Con ello, analizamos los diferentes materiales para verificar la compatibilidad con el periodo histórico en el que se enmarca la obra.
Con este método podemos descubrir si una obra de arte es falsa, ya que hay pigmentos que se crearon posteriormente de forma sintética. Si por ejemplo en una obra atribuida a Rembrandt encontramos azul de Prusia, es falsa. Porque el azul de Prusia se empezó a usar a partir del siglo XVIII.

-Análisis Espectroscópico para madera: Para datar el lienzo y el soporte utilizado en la obra de arte. También se puede usar la dendrocronología.

-Espectrometría de absorción atómica (AAS) y espectrometría de plasma por inducción (ICPS): Son pruebas invasivas que no están autorizadas por ciertas galerías porque le producen un daño mínimo a la obra. Estas pruebas nos permiten saber si la pintura fue producida después de que la obra estuviera terminada.

-Análisis de ADN: Nos ayuda a descifrar toda materia orgánica presente en la obra de arte, desde pelos de pinceles hasta los aceites utilizados.

Análisis de Morelli
Ningún método está completo sin este análisis, ya que nos permite de forma empírica, diferenciar una obra de arte auténtica de una falsa.

Este método se denomina así por el médico y coleccionista Giovanni Morelli que lo utilizó a fines del siglo XIX.

Con este método se introdujo en el arte la figura del ‘connoisseur’ (es una persona conocedora de las Bellas Artes capaz de distinguir un original de una copia) y además nos ayuda a identificar las peculiaridades de la pintura observando los detalles minuciosamente y nos da datos del taller al que puede pertenecer.

Manos, tratado de Giovanni Morelli
En su tratado nos dice que había partes del cuerpo como por ejemplo la nariz, las manos y las orejas que no estaban influenciadas por la escuela a la que pertenecía el artista, por lo tanto, haciendo una ‘radiografía visual’ podía saber a quién pertenecía la obra de arte.

A lo largo de la historia se han descubierto, gracias a este método, infinidad de copias e imitaciones artísticas, porque es imposible que un mismo pintor haga obras tan diferentes en periodos tan cortos de tiempo.

Gracias a este método junto con el análisis forense, se han podido averiguar que uno de los cuadros más famosos atribuidos a Rembrandt no es de él.

‘El hombre del yelmo dorado’ que se encuentra en la Gemäldegalerie de Berlín fue declarada una falsificación realizada en el siglo XVIII.

'El hombre del yelmo dorado'

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