Arqueología de la muerte: el ritual de la cremación (II)

Los enterramientos aparecen acompañados frecuentemente de ciertos materiales propios de cada cultura 
 
Recreación de una pira funeraria con ajuar
En la entrada anterior analizamos por qué enterramos a nuestros muertos desde tiempos prehistóricos y, además, distinguimos el ritual de incineración entre otros. En adelante trataremos de analizar cómo se desarrolla el funeral de la cremación y, sobre todo, cómo se reconstruye ese ritual a partir del registro arqueológico.

La primera fase del antiguo ritual de la cremación es la preparación de la pira en la que se va a quemar al difunto. Pero ¿cómo determinamos el combustible usado en una hoguera a partir de sus restos? La arqueología se vale de ciencias auxiliares como la antracología para el estudio de los carbones. Nos puede proporcionar una valiosa información cronológica, datando los restos por el método del radiocarbono, y tipológica, determinando las especies vegetales usadas como leña en la hoguera. Los estudios paleoambientales comparativos, por otro lado, determinan la disponibilidad de ciertos recursos en esa zona. Las conclusiones que se pueden extraer son tan dispares como la temperatura alcanzada por el fuego o el status del difunto.

¿Se puede determinar el tiempo de duración del ritual de la cremación? No es fácil de establecer, pero puede deducirse por el tamaño, la apariencia y la morfología de los restos óseos. En algunos casos se detectan cremaciones incompletas debidas, posiblemente, a factores como las condiciones meteorológicas del momento o la condición física del cadáver.

¿Cómo sabemos si una misma cultura empleó diferentes modalidades de este ritual? Lo deducimos por la evolución y la utilización de los quemaderos. Pueden darse casos en los que conviven varias formas rituales simultáneamente. Una misma cultura puede practicar simultáneamente incineraciones primarias y secundarias, e incluso puede variar el número de las cremaciones realizadas en un mismo quemadero. Se advierte fundamentalmente en el grosor de la capa de cenizas que se extrae del perfil estratigráfico. Los resultados son normalmente de tipo social.

Los enterramientos aparecen acompañados frecuentemente de ciertos materiales propios de cada cultura. En este caso, es imprescindible diferenciar la funcionalidad de los diferentes elementos encontrados, ya que puede tratarse del contenedor de los restos óseos, de los instrumentos usados durante el ritual, del ajuar funerario o, simplemente, de parte de la indumentaria o del adorno personal del difunto. La riqueza del enterramiento es un buen síntoma del estatus social del individuo, aunque no es concluyente.

Se dan casos, aunque menos frecuentes, en los que aparece el cadáver acompañado de restos de animales, sobre todo en las cremaciones prehistóricas. Los restos de fauna interesan porque ayudan a la reconstrucción de los ritos funerarios y a la detección de la estación del año en que se produjo la cremación. Asimismo, abre otros campos de investigación orientados a la extracción de información de tipo social o económico.

En el siguiente artículo, el último sobre el ritual de la cremación, analizaremos las características físicas de los restos óseos e identificaremos los caracteres físicos de los individuos a partir de sus restos cremados.

¡No te pierdas la tercera parte de esta artículo!

Vía| Gejvall, N.G. (1980): Cremaciones. En Brothwell, D. – Higgs, E. (Eds): Ciencia en Arqueología. México. Fondo de cultura económica
Imagen| Celtiberia

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