El show del Salvaje Oeste de Buffalo Bill

El espectáculo que recreaba la vida del lejano Oeste y que recorrió parte del mundo

El espectáculo de Buffalo Bill consiguió tal fama en su momento, que personajes
tan ilustres como la reina Victoria de Inglaterra solicitaron pases privados para poder verlo

En 1893 se fundó en Nebraska el show más famoso del momento: el Buffalo Bill’s Wild West por William F. Cody, más conocido por Buffalo Bill. Sus acciones como cazador de bisontes y explorador le convirtieron en el personaje más famoso del momento. Convirtió su vida en un espectáculo sensacionalista donde mostraba la vida del Viejo Oeste.

En esta representación aparecían cowboys, nativos americanos, militares, scouts (entre todos ellos destacaron Geronimo, Frank Butler o Gabriel Dumont) y animales propios de las llanuras, tanto salvajes (bisontes) como domésticos, como ganado de raza Texas Longhorns.



Habitualmente el número de trabajadores de este show rondaba más de mil personas de distintas nacionalidades; también había mujeres y niños que tenían sus propias escenas. Entre esos personajes estaban las famosas Annie Oakley, May Lillie, Tillie Baldwin, Calamity Jane o Lucille Mulhall.

Se recreaban, en ocasiones de modo más real y otras más ficticias, episodios históricos como la Batalla de Little Bighorn, modos de vida y escenas tanto de los nativos como de los cowboys, cacerías reales, rodeos (sobre caballos, alces, ciervos, bisontes, incluso osos), asaltos a trenes, competiciones de tiro con varios tipos de armas, carreras, etc.

Los actores y actrices nativos, en su mayoría lakotas, solían representar escenas violentas de batalla para representar el salvajismo. En contraposición, había escenas cotidianas como la organización de un campamento indio por las mujeres y los niños. Buffalo Bill sabía lo que el público quería ver, pero no quería que la gente olvidara que también eran personas.

Quizá el personaje más famoso que contrató fue Toro Sentado, que se unió al espectáculo en 1883. Ganaba 50 dólares por semana más lo que ganaba firmando autógrafos. En ocasiones era insultado por el público, que no olvidaban lo que ocurrió en Little Bighorn. A los cuatro meses abandonó. No soportaba el mundo que se autoproclamaba civilizado ni ver tanta pobreza y gente viviendo en las calles.


La exhibición pasó por Europa hasta en ocho ocasiones distintas; en una de ellas hicieron una representación privada para la reina Victoria, quien quedó tan encantada que se reunió con los protagonistas. La función tuvo tanto éxito que rápidamente fue imitada por otros como el The 11 Ranch Wild West, el Texas Jack’s Wild West o el Pawnee Bill’s Wild West, entre otros. El 18 de diciembre de 1889 llegó a Barcelona.

Cualquier cosa que ocurriera relacionada con este circo salía en los periódicos, creando una leyenda alrededor del espectáculo que le generaba cada vez más ganancias. Pero también envidias: dos empresarios consiguieron estafar a Buffalo Bill, quitándole la propiedad del show. En 1913 se declaró en bancarrota.

En 1917 Buffalo Bill moría por enfermedad y arruinado. La fama que había obtenido, en parte injustificada, perdura hoy en día: se sigue pensando en él como el exterminador de bisontes cuando realmente persiguió la caza furtiva. En cuanto a los nativos, algunos hablan de él como un defensor de la causa india y otros como una persona que se aprovechaba de la situación desesperada de estas gentes.

Se le atribuyen frases como “Todos los levantamientos indios que he conocido han sido resultado de promesas y tratados rotos por el gobierno” o “La derrota de Custre no fue una masacre. Los indios eran perseguidos para ser asesinados. Por siglos habían sido desplazados desde el Atlántico hasta el Pacífico. Protegían a sus esposas e hijos y peleaban por su existencia”.

Sea como fuere, lo cierto es que Buffalo Bill pagó mucho más dinero a los nativos que lo que habrían ganado dentro de las reservas, donde habitualmente sufrían escasez de alimentos y morían de hambre, enfermedad o a manos de los propios soldados del gobierno.

Hoy su show sigue vivo en forma de cine Western, en parques temáticos, rodeos o incluso en las reuniones de grupos nativos (pow-wows) que se organizan para dar a conocer parte de esta forma de vida.


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