martes, 24 de mayo de 2011

La primera gran batalla se libró a porrazos.

Hallados cadáveres de una masacre del siglo XII a. C.


El río Tollense, al norte de Alemania, fue el escenario de la mayor y más antigua batalla de la que se han recuperado armas y restos humanos, según los autores de un nuevo estudio. Sucedió en el siglo XII antes de Cristo, en plena Edad del Bronce, y en ella pudieron caer más de cien personas cuyos huesos se han desenterrado a lo largo de 1,5 kilómetros de orilla.

"Es un grupo enorme, estamos ante un nivel de violencia que no se había visto hasta ahora", explica Thomas Terberger, antropólogo de la Universidad de Greifswald y responsable del estudio, que acaba de publicar la revista especializada Antiquity. Los restos incluyen 40 cráneos, ocho de ellos reventados. Algunos muestran boquetes en la parte frontal que evidencian luchas cuerpo a cuerpo. Otros tienen marcas de flechas, algunas aún incrustadas en el hueso. Los rastros de cicatrización prueban que en muchos casos las heridas fueron fatales, mientras al menos uno deja ver que el herido sobrevivió varios años. Junto a los cadáveres se ha hallado un arsenal con lanzas, flechas y dos mazos de madera que han sorprendido a los responsables de la excavación. "Cuando se piensa en la Edad del Bronce mucha gente imagina espadas cuenta Terberger, pero en lugar de eso encontramos lanzas, flechas y estos mazos, que son armas muy simples, pero muy efectivas". Entre los restos, que datan del año 1.200 a. C. , también hay caballos, lo que indica que hubo jinetes en una batalla en la que, según Terberger, "participaron cientos de guerreros y pudo durar semanas". "Todo esto parecen los restos de un Ejército primitivo, no muy bien equipado pero sí organizado", señala.

Aún es un misterio por qué se desató el combate, pero hay indicios de que pudo ser una invasión desde lo que hoy es la República Checa y Eslovaquia. "El grupo es demasiado grande como para tratarse de una batalla entre poblados, que por entonces tenían sólo tres o cuatro casas", señala Terberger. "Los huesos están perfectamente conservados y hemos podido extraer ADN", añade Harald Lübke, coautor del trabajo. "Esperamos que su análisis nos dé una respuesta sobre quiénes eran estas gentes", concluye.

Extraído de Público