martes, 17 de mayo de 2011

Simios descienden de los Seres Humanos – NO al revés.

El hombre no desciende del mono. Lo que está más cerca de la verdad es que nuestros primos los arrastradores de nudillos descienden de nosotros.

Esa es una de las impactantes nuevas teorías que se extrae de una serie de documentos de antropología publicados el viernes en una edición especial de la revista Science.

Los científicos dicen que un fósil de 4.4 millones de años de edad, llamado Ardi – abreviatura de Ardipithecus ramidus – desciende del “eslabón perdido”, o del último ancestro común entre humanos y simios.

El esqueleto de la mujer de 4 pies, 110 libras con características fisiológicas que tiene mas semejanza con los seres humanos de hoy en día que a los simios contemporáneos, lo que significa que ellos evolucionaron de criaturas de apariencia humana – no al revés.

El esqueleto parcial “es probablemente el descubrimiento más importante que hemos tenido todavía”, dice Owen Lovejoy, uno de los autores principales en el diario.

“Es transformadora. Esto es mucho más cerca de todo lo que usted llamaría el eslabón perdido, que todo lo que alguna vez se ha encontrado,” dice Lovejoy, un antropólogo de la Universidad de Kent en el Estado de Ohio.

Entre otras cosas, la investigación sobre Ardi sugiere que los seres humanos son mucho más primitivos, en un sentido evolutivo, que los grandes simios de hoy – como los chimpancés y los gorilas - los cuales han continuado evolucionando del eslabón perdido.

“De alguna manera estamos diciendo que la vieja idea de que evolucionamos a partir de un chimpancé es totalmente incorrecto”, dice. “Es más correcto decir que los chimpancés evolucionaron de nosotros”.

Lovejoy dice que los chimpancés experimentaron cambios evolutivos más profundos en la espalda, pelvis, extremidades, manos y pies, a como se adaptaban a la vida en los árboles, que la de la línea de los homínidos de la especie en posición vertical, que se desarrolló en los seres humanos.

“Los homínidos, resultan ser,  bastante primitivos”, dice.

Lovejoy explica que el actual eslabón perdido - o último ancestro común en el lenguaje científico – pudo haber primero surgido unos seis millones de años antes de Ardi.

Pero Ardi, mientras que más allá de la fase de acoplamiento inicial, posee suficientes rasgos de simio y homínido para mostrar lo que los antepasados comunes en verdad habría lucido, dice.

Es el primer hallazgo que tenemos que es muy informativo acerca de lo que el último ancestro común era. “

Junto con reventar el supuesto linaje mono-a-hombre, dice Lovejoy, Ardi ha destruido las teorías existentes acerca de cómo, dónde y por qué nuestros ancestros comenzaron la práctica de caminar en posición vertical.

En primer lugar, dice, ninguno de nuestros antepasados eran como los “caminadores en nudillos” que se muestran en el inicio de las famosas alineaciones de la decendencia del humano.

El loping, los nudillos hacia abajo que caracteriza el caminar de los gorilas sobre el suelo, es el resultado de la espalda rígida que desarrollaron para la ayuda en sus acrobacias arbóreas.
Homínidos como Ardi, Lovejoy dice, tenian espalda baja flexible, la cual les permitia mantenerse en pie. Y aunque a menudo ellos habrian tenido las palmas hacia abajo sobre el suelo como los monos, ellos eran bípedos en mayor parte del tiempo.

Pero ¿por qué Ardi y sus familiares evolucionarian esta práctica peatonal en el primer lugar?
El pensamiento tradicional, Lovejoy dice, es que nuestros antepasados primero se mantenieron de pie para ver mejor al acecho de depredadores y presas potenciales, después de haber salido caminado sobre nudillos del bosque a las hierbas de las sabanas de África.

Pero Ardi, como dicen dos de los blog que muestran los documentos, caminó alto en un entorno arbolado, donde los árboles hubieran negado la mejoria de visión a la altura adherida, agregó.

Encontrado en la zona del Triangulo Afar de Etiopía en 1992, el incompleto esqueleto de Ardi fue reconstruido a partir de unos 100 fragmentos de huesos los cuales tardaron tres años en ser descubiertos por completo. Mientras que el área es ahora desierto, era bosque semideciduo cuando la criatura vivió, dice Kathlyn Stewart, una científica canadiense del  Museo de la Naturaleza en Ottawa, que colaboró en uno de estos papeles.

Vuelve 4,400,000 años atras y encontraras a Ardi escalando en los árboles, y en posición vertical sobre el terreno, sus pies plantados cómodamente en ambos mundos.

“Esta cosa es a la vez arbórea y terrestre,” dice Lovejoy. “Su pelvis es una especie de mosaico, la parte superior se adapta a la posición vertical a pie, pero la parte más baja está adaptada para trepar árboles.”

A diferencia del anteriormente conocido pre-humano – una criatura conocida como Lucy, que vivió 1,200,000 años más tarde- Ardi todavía tenía el dedo oponible grande de un trepador de árboles.

Sin embargo, los machos de su especie también tenía los dientes caninos pequeños que distinguen a los seres humanos de grandes simios.

Este detalle dental, dice Lovejoy, es una pista clave para el misterio del caminar.

Los monos macho con caninos pequeños son menos capaces de luchar contra los competidores, Lovejoy dice, y tendrían que ofrecer algo más a las mujeres para favorecer en el apareamiento.

“En lugar de los hombres ganando acceso a las hembras por medio de  la amenaza hacia otros machos… ellos fueron obteniendo el acceso a las hembras, proporcionándoles alimentos,” dice. Caminar erguidos hizo más fácil el acarreo de los alimentos a través de su entorno arbolado.

“Así que la entera teoría de la sabana (de pie) se ha ido también.”

En un análisis independiente de la investigación, Alan Walker, un paleoantropólogo de la Universidad Estatal de Pennsylvania, llamo el fósile de Ardi “extraordinario “.

“La anatomía de esta combinación de comportamiento es muy inesperado, y es seguro para causar considerable repensar no sólo de nuestro pasado evolutivo, sino también la de nuestros parientes, los grandes simios.”

Extraído de Diario Banafrit