viernes, 16 de marzo de 2012

Disposición del Foro de Colonia de Mérida a finales del siglo I de nuestra era.

La presentación del estudio sobre el Foro de la Colonia muestra imágenes inéditas sobre la reconstrucción ideal de este espacio.


«Este es el libro más importante que se ha hecho hasta ahora sobre la arqueología de Mérida». El director del Instituto de Arqueología, Pedro Mateos, define así el estudio elaborado por los arqueólogos Rocío Ayerbe, Teresa Barrientos y Félix Palma sobre el Foro de la Colonia Augusta Emérita, cuyo resultado fue presentado anoche en la Sala Decumanus de la capital autonómica ante un centenar de personas.
La investigación, en la que han colaborado el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida (del que forman parte los tres autores) y el Instituto de Arqueología junto a especialistas de varias instituciones, se ha recogido en un más que completo volumen editado por el Instituto y financiado por la Consejería de Economía de la Junta de Extremadura, la Asamblea de Extremadura y la Fundación Academia Europea de Yuste.
En la presentación, Mateos recalcó que con este estudio el foro emeritense se convierte en el mejor conocido de toda la Península Ibérica. Pero, además de por sus resultados, la investigación destaca por la colaboración entre instituciones y la creación de equipos multidisciplinares. Todo ello da como fruto un trabajo que está llamado a ser el referente de la arqueología emeritense a lo largo de los próximos años.
Una nueva idea de ciudad.
El trabajo de los tres arqueólogos establece que en los primeros decenios de su existencia la colonia Augusta Emerita contaba con tres recintos monumentales diferenciados. Por un lado, el hasta ahora llamado Foro de la Colonia, con el Templo de Diana como cabecera (probablemente dedicado, en realidad, a Roma o a Augusto); y, más al suroeste, un complejo público (hoy visible bajo el Centro Alcazaba en la calle John Lennon) y un recinto sacro con otro templo (hallado en la calle Viñeros e identificado como una posible réplica del Divo Iulio construido en el Foro Romano en honor a Julio César).
Este complejo ocuparía unas seis manzanas, con 210 metros de longitud por 104 de anchura, con grandes diferencias de cota, lo que se solventaría con importantes trabajos de explanaciones y comunicaciones mediante escaleras.
Sin embargo, en el siglo I d. C. el foro sufre una gran transformación y una ampliación por su lado oriental. Para ello, se adquirió una gran zona de viviendas, que fueron demolidas para dejar paso a un conjunto con dos complejos independientes: un recinto porticado (el actual pórtico del foro de la calle Sagasta, lo que descarta su origen augusteo) presidido por un templo (cuyos restos se encuentran en la calle Baños) y un edificio de carácter público de funcionalidad aún por determinar.
Hacia los siglos IV y V, con la decadencia del Imperio Romano, el área forense cayó en desuso, lo que explica su deterioro y abandono.
En resumen, el estudio de Ayerbe, Barrientos y Palma aporta nuevos datos sobre espacios ya conocidos, identifica dos nuevos templos hasta ahora desconocidos y, lo que es más importante, prácticamente duplica el espacio atribuido al Foro de la Colonia y establece su evolución y ampliación a lo largo de los siglos.
Extraído de HOY