jueves, 5 de abril de 2012

El hallazgo de nuevos restos paraliza la obra de la Casa del Anfiteatro.

Los trabajos de la cubierta del yacimiento se han detenido para plantear una revisión del proyecto .

La Casa del Anfiteatro, uno de los yacimientos más visitados de Mérida gracias a su ubicación estratégica junto al Teatro y el Anfiteatro, ofrece una sorpresa a los arqueólogos en forma de nuevos restos. Este hallazgo ha obligado a paralizar las obras de construcción de una cubierta para el recinto, ya que será necesario replantear todo el proyecto.
El descubrimiento de estos restos ha tenido lugar durante la construcción de la estructura que sostendrá la nueva cubierta, un proyecto que dio sus primeros pasos a finales del 2010. Los trabajos de cimentación en la fachada norte del yacimiento, frente al Museo Abierto de Mérida, han sacado a la luz unos vestigios desconocidos.
Según explica Miguel Alba, director científico del Consorcio de la Ciudad Monumental, «han aparecido dependencias de servicio de la casa y las termas, que estaban en la zona más próxima al acueducto», probablemente para facilitar el acceso al agua.
La excavación aún no ha llegado a los niveles de suelo romano, pero ya se aprecia la distribución de las estancias. «Suponemos que serán de mosaico, como toda la casa», apunta el director del Consorcio. También se ha hallado un sistema de calefacción en pared, «el primer caso que aparece en Mérida», destaca Alba. Asimismo, se ha podido identificar una piscina durante los trabajos de cimentación. En total, se estima que la Casa del Anfiteatro puede ganar un 20% más de superficie con la incorporación de estos restos.
El hallazgo trajo como consecuencia la paralización de los trabajos, ya que parte de la estructura debía construirse en el lugar donde han aparecido los restos arqueológicos. Por ese motivo, se ha decidido replantear la construcción y, de paso, modificar el proyecto para que la cubierta también llegue a las nuevas zonas de interés.
Para ello, la techumbre propuesta sufrirá unas ligeras modificaciones para dejar al aire libre una zona que se esperaba cubrir (donde se encuentra el mausoleo del dintel de los ríos) y, a cambio, proteger los nuevos hallazgos. «El proyecto inicial excedía los límites de la casa», explica Alba. «En el reformado se plantea un repliegue que se ciña a los restos, para cubrir lo nuevo». La previsión es concluir el proyecto de la cubierta y, en el futuro, culminar la excavación.
La estructura de la cubierta está planteada con un sistema de micropilotes, sobre los que se construyen unos muros de hormigón que sostendrán todo el entramado de la techumbre, de ahí la necesidad de que sean unos elementos especialmente pesados y contundentes. Estos paneles se levantan de forma intermitente y a distinta altura, para adaptarse a la distribución de la casa y a la cota del terreno.
La revisión del proyecto obligó a paralizar la obra a finales del pasado año. En la actualidad se está a la espera de que la Consejería de Cultura apruebe el reformado, tras lo que podrán continuar los trabajos. Aún se desconoce cuándo podrán comenzar de nuevo ni cuánto tiempo añadido supondrá la revisión. Pero Miguel Alba recalca que «es positivo, porque la nueva cubierta va a ayudar a entender la casa, la vamos a conocer en su totalidad».
La obra comenzó en noviembre de 2010 con un plazo de ejecución de 28 meses. El contrato se adjudicó a las empresas Carija y Condisa por 1,73 millones de euros.
Varias décadas de espera.
Según apunta el director científico del Consorcio de la Ciudad Monumental, la excavación de la Casa del Anfiteatro comenzó en el año 1947 con el objetivo de construir la Casa de la Madre, un hospital de maternidad. Sin embargo, ante la importancia de los restos arqueológicos se decidió buscar otra ubicación para el proyecto.
En la década de los 60 se realizó otra campaña de excavaciones, y en los 70 el recinto abrió sus puertas. Desde entonces se reclama la necesidad de construir una cubierta para proteger los restos.
Los trabajos para la construcción de la techumbre han aportado nuevos datos sobre el yacimiento. Como explica Alba, existen publicaciones sobre la estructura de la casa y sus famosos mosaicos. Pero gracias a la cimentación se ha conocido la estratigrafía. También han aparecido nuevas tumbas, que forman parte de la necrópolis que se formó en el siglo III, cuando se dejó de utilizar la vivienda, y que estaba vinculada con la calzada que comunicaba el Anfiteatro con el Circo y que unía Mérida con Medellín.
Extraído de HOY