jueves, 2 de agosto de 2012

El misterio de los carpetanos de Santorcaz.

El yacimiento carpetano de El Llano de la Horca, en Santorcaz, organiza este sábado una jornada de puertas abiertas para mostrar los hallazgos sobre este desconocido pueblo prerromano tras 11 años de excavaciones.


En plena presentación de esta jornada de puertas abiertas organizada por la Comunidad de Madrid llegó el hallazgo. Mientras una de las técnicos de la excavación, Sandra Azcárraga,  intentaba explicar algunos de los entresijos del pueblo carpetano descubiertos en el yacimiento de la localidad alcarreña, otra de sus compañeras da el aviso: "Miren, un acus crinalis".
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En efecto, ante la sorpresa de los asistentes, sobre todo de los menos acostumbrados a la arqueología,  ha aparecido una aguja de bronce que las mujeres carpetanas usaban para recogerse el pelo. Al instante, Sandra ya puede aportar datos sobre el objeto: "Es importada, seguramente de Roma, lo que demuestra que los carpetanos tenían relaciones comerciales con los romanos".


Esta conclusión es una de las más importantes de las que se han extraído desde que en 2001 la Comunidad de Madrid convirtiera en yacimiento El Llano de la Horca. Entonces, comenzaron unas excavaciones que se han repetido anualmente en el mes de julio y cuyos resultados se exponen en el Museo Arqueológico Regional ubicado en Alcalá de Henares.

"Que los pobladores carpetanos de El Llano de la Horca comerciaran con Roma demuestra que eran un pueblo más avanzado de lo que se pensaba", explica el director del Museo Arqueológico Regional, Enrique Baquedano. Y es que los once años de trabajo en Santorcaz han desvelado datos sobre un pueblo -asentado en El Llano de la Horca en la Segunda Edad de Hierro, entre los siglos III y I a. C.- muy desconocido para la comunidad científica.

La gran riqueza del yacimiento reside en la gran cantidad de objetos encontrados en él. Una selección de 700 de ellos está expuesta en el Museo Arqueológico Regional pero, según asegura Baquedano,  "podríamos mostrar hasta 2.000". Este mismo verano se ha hallado una 'copita' de barniz negro importada de la Roma republicana que ya forma parte de la gran colección de vajilla fina encontrada en el yacimiento, lo que refuta la hipótesis de que los carpetanos eran más 'cosmopolitas' de los que se pensaba.
Además, el yacimiento ha dado a conocer el urbanismo de los carpetanos, la tipología de sus viviendas e incluso información sobre su actividad socioeconómica: ganadería, agricultura, artesanía...
"De uno de los pucheros analizados hemos descubierto que comían una especie de gachas con cordero, conejo o incluso perros", explica Baquedano. 

Una de las grandes ventajas del yacimiento es que tras la huída de los carpetanos del cerro donde se sitúa -abandonando ajuares y demás instrumentos intactos- por la expansión romana, la zona jamás volvió a ser urbanizada. Esta circunstancia ayuda a las excavaciones, que se pueden realizar casi al nivel de la superficie. Es tan prolífero y se conserva tan bien el yacimiento, que según el catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense, Gonzalo Ruiz Zapatero, "por cada día de en el yacimiento, tenemos 10 ó 15 de trabajo en el laboratorio".

Sin duda, gracias a estos 11 años de trabajo continúo en El Llano de la Horca el conocimiento sobre la vida cotidiana de los carpetanos ha aumentado considerablemente. El poblado de Santorcaz pudo tener, según las investigaciones, hasta 500 habitantes, por lo que junto al de Toledo, sería uno de los más grandes e importantes del centro de la península.  El hallazgo de hornos, de cuidadas piezas de artesanía como el ‘Vaso de los grifos’, de ánforas para el vino romano y de casi 50 fíbulas (broches que usaban para cogerse las túnicas) demuestran la importancia de este poblado de la Carpetania peninsular que hoy descansa repleto de secretos junto a Santorcaz.


Extraído de Madrid Diario