domingo, 3 de febrero de 2013

Se encuentra una gran necrópolis de época romana en Atzavares.

Las obras de mejora del abastecimiento de agua a La Marina sacan a la luz en Atzavares medio centenar de inhumaciones de época romana.


Una gran necrópolis bajo tierra.

Patrimonio arqueológico. A nadie le extrañó cuando el pasado mes de mayo comenzaron a aparecer restos humanos de época romana en la partida de Atzavares en medio de las obras de ampliación del abastecimiento de agua a La Marina. Su cercanía al yacimiento arqueológico de La Alcudia justificaba el hallazgo. Sin embargo, lo que nadie esperaba es que lo que iba a salir a la luz era la necrópolis más grande localizada hasta la fecha en esa zona: sólo en la zanja que se ha abierto han aparecido en torno a 50 inhumaciones todas ellas de época romana, junto a un mausoleo y restos de cerámica.

Las alarmas saltaron hace ahora siete meses en la partida de Atzavares, cuando las primeras catas arqueológicas pusieron al descubierto huesos correspondientes a dos humanos y a un animal, junto a la estructura de una construcción y varias piezas cerámicas. El hallazgo, lógicamente, tomó por sorpresa a pocos por el punto en el que se había producido, a escasos metros de La Alcudia, pero dio que hablar mucho, especialmente entre los vecinos que, no obstante, al final se acabaron acostumbrado a ver a los técnicos de Arquealia -empresa encargada de las catas- y los operarios de la UTE Ampliación del Abastecimiento en La Marina con las espátulas y las brochas en la mano descubriendo una inhumación tras otra. Ahora el trabajo ha llegado a su fin y en el haber queda lo que podría ser la necrópolis más grande de La Alcudia, y que incluso podría estar conectada con las excavaciones que hizo en su día la familia Ramos, tal y como reconocen los especialistas.

En total, en este tiempo se han localizado en un trazado que apenas supera los 200 metros en torno a los 50 enterramientos, la mayoría datados entre los siglos I y II después de Cristo, de la época altoimperial romana, aunque hay alguno del siglo III, junto a cerámicas, algún vidrio o una campanita de bronce. No obstante, los expertos coinciden en calificar de "bastante modestos" todos los ajuares aparecidos.

En términos generales, junto a los enterramientos había cuencos y tres o cuatro piezas de vidrio, aunque los trabajos en este entorno han revelado que algunas tumbas fueron expoliadas bastante pronto, probablemente en época tardorromana. Es más, durante las excavaciones se han hallado más de 5.000 fragmentos de cerámica y una veintena de ajuares completos. Paralelamente, se han encontrado mandíbulas de cerdos y jabalíes, propias de los ritos romanos.

En cualquier caso, será el trabajo de laboratorio, que comienza ahora, el que determinará la importancia de las cerámicas, aunque los especialistas están convencidos de que hay piezas de mucho valor, todas ellas de tradición ibérica, todavía muy arraigada para ese entonces en la cultura del lugar.

Por otro lado, la mayoría de las inhumaciones se concentraban junto al mausoleo del siglo II después de Cristo descubierto, aunque la localización de alguna piedra trabajada en ese mismo punto ha llevado a los expertos a plantear la tesis de que ése era un espacio de gran carga sagrada para los habitantes de la época y que, antes de esta construcción, pudo haber otra más antigua. De hecho, la mayor parte de los restos son algo anteriores a la infraestructura que se conserva, según revela la diferencia de cota a la que han aparecido. Por tramos de edad, hay restos de todo tipo, hasta muchos niños de entre tres o cuatro años; mientras que las cubiertas de los enterramientos son de teja, de piedra o simplemente de tierra.

Sin embargo, los restos más antiguos, según los primeros indicios, podrían ser de entre los siglos II y I antes de Cristo, cuando las inhumaciones todavía no estaban generalizadas, y menos entre los moradores íberos, lo que ha llevado a los técnicos a plantear que sería un poblador itálico que conservó su rito funerario y que podría ser de los "padres fundadores" de la colonia de Ilici.

Si las cerámicas se analizarán en el laboratorio, una vez que se haya lavado y clasificado el material, los restos humanos se depositarán en el Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE). Mientras, el mausoleo, una vez documentado, se protegerá y se volverá a cubrir, aunque se ha desviado la canalización en este tramo para poder esquivarlo.

Así, la UTE Ampliación del Abastecimiento a La Marina podrá continuar con las obras, incluidas en el Plan Confianza de la Generalitat, con el fin de acabar los trabajos en el primer trimestre de 2013, tras los retrasos que ha ocasionado la aparición de estos restos arqueológicos.