lunes, 11 de marzo de 2013

Arqueología y muerte: el ritual de la cremación (III).

Perfil estratigráfico de una cremación.
Por José Antonio Cabezas Vigara
En el artículo anterior tratamos de reconstruir el ritual crematorio a partir del registro arqueológico. A continuación analizaremos las características físicas de los huesos cremados y los identificaremos a partir de los restos conservados.
¿Qué factores del proceso crematorio determinan las características físicas de los restos óseos que encontramos? Destaca principalmente la temperatura que alcanza la pira que, entre otras cosas, depende de la cantidad y la calidad del combustible o de la vestimenta que llevara el difunto el día de la cremación. No obstante, también se debe considerar otros factores como la duración del proceso crematorio, el tratamiento que se le proporciona a los restos antes de la deposición (trituración de los huesos, etc.), el recipiente que los contiene, la cantidad de restos de carbón y cenizas de la pira, el tipo de suelo o las condiciones climáticas de la zona.
¿Cómo afectan esos factores a las características físicas de los restos óseos? Influyen, fundamentalmente, en el color y en el tamaño de las piezas. El color, por un lado, indica que los huesos más claros han alcanzado una temperatura mayor en la pira, mientras que los más oscuros una menor. Asimismo, los tonos azulados o grisáceos advierten de la conservación de restos de materia orgánica y los colores verdosos manifiestan el contacto con objetos metálicos en la tumba. El tamaño, por otro lado, puede variar desde restos microscópicos hasta piezas de varios centímetros. La aparición de piezas de tamaño homogéneo indica una posible trituración de los huesos tras la calcinación, posiblemente para hacerlos más manejables. Una vez enterrados, los huesos cremados sufren pocas alteraciones, sólo se ven afectados por posibles erosiones secundarias (clima, acidez del suelo, raíces de las plantas, etc.). Los huesos de recién nacidos o de fetos, sin embargo, son muy propensos a desmoronarse.
Interior de una urna funeraria vaccea con huesos cremados y ajuar.
Interior de una urna funeraria vaccea con huesos cremados y ajuar.
¿Se puede identificar si hay más de un individuo en el enterramiento? Es posible, pero es necesario disponer de una muestra importante y localizar huesos únicos y reconocibles de cada individuo. Hay otros elementos, como el ajuar, que son esclarecedores.
¿Cómo sabemos la edad o el sexo de los individuos? En primer lugar, para determinar la edad se emplea el mismo método que para los huesos no cremados, pero con una precisión menor. Los aspectos más determinantes son la erupción y el desgaste dental, las suturas craneales y la unión de las epífisis de los huesos. En segundo lugar, el sexo se identifica gracias a los caracteres sexuales secundarios. El hombre, con respecto a la mujer, tiene esencialmente un cráneo más robusto, el torus supraorbital más grueso, la glabela más prominente, un mayor procesus mastoides, la cabeza del húmero y del fémur más grande, etc. No obstante, hay un veinte por ciento de los individuos adultos cremados en los que las diferencias no son claras.
En cualquier caso, para concluir, el reconocimiento de los huesos debe ser realizado siempre por un personal  experimentado, que pueda valerse de estudios comparativos de huesos modernos.
En colaboración con QAH| Antrophistoria
Vía| Gejvall, N.G. (1980): Cremaciones. En Brothwell, D.
Más Información| Higgs, E. (Eds): Ciencia en Arqueología. México. Fondo de cultura económica.
Vía: QAH