miércoles, 25 de diciembre de 2013

Vigo, potencia portuaria desde la época prerromana.

Los hallazgos arqueológicos de los últimos años cambian las teorías del Vicus romano, un debate aún abierto.

Estelas funerarias.
La sala de arqueología del museo municipal de Quiñones de León muestra los testigos de una época aún por conocer en la historia de la ciudad. Los últimos hallazgos romanos superaron la idea que relacionaba a Vicus con un pequeño enclave poblacional.

Las primeras inquilinas del museo, las estelas funerarias de la calle Hospital, justificaron en 1959 la transformación de las caballerizas del pazo de un espacio para albergarlas. Su tamaño y cantidad siguen impresionando, tal y como afirma el director del museo, Xosé Ballesta: “Son las piezas fundacionales de la sala y su importancia radica en su buen estado de conservación, con una epigrafía clara que nos aporta datos de esa población”. Así, basándose en estas leyendas se deduce que los enterramientos eran de inmigrantes de Clunia (actual Coruña) o Soria que llegaron a Vicus en busca de trabajo, se supone generado por el dinamismo económico.

Teoría que coincide con la del arqueólogo Adolfo Fernández, especialista en la economía del Vicus romano. Fernández participó en las excavaciones de Mirambell entre 2002 y 2007, apunta a una concentración eleva de población en todo el contorno de la Ría que se repartía en un núcleo reducido en el Casco Vello, rodeado por villas y asentamientos pequeños dispersos entre sí. Destaca su potencial económico: “Fue un enclave comercial de gran importancia, sin embargo no aparece en las fuentes y en las excavaciones no se encontró un epígrafe con el nombre, lo que genera discusiones sobre la denominación del vicus”. El embarcadero se situaba en el actual Areal, aprovechando el puerto natural creado en la ensenada y cuyo aspecto está completamente modificado. 

La importancia de esta actividad se remontaría a épocas prerromanas, al siglo IV. Un cipo y un altar púnico para proteger las transacciones económicas encontrados en Toralla y en la Praia do Muiño prueban el comercio con los fenicios. Otros restos encontrados demuestran actividades en torno a la extracción de salinas (yacimiento de Rosalía de Castro y Toralla), al salazón (Marqués de Valladares) y a la elaboración de aceite (Teis). Para Fernández, ante las pruebas actuales, el núcleo poblacional carecía de poder político y administrativo, por lo que no explica la gran basa de columna aparecida en Beiramar y atribuida a un edificio público. “En las calles traseras al Auditorio hay solares sin excavar, que podrían dar más información”.

El arqueólogo José Manuel Hidalgo, director de Castrelos hasta 1999, asegura en sus publicaciones que hay indicios de un Vicus Heleni en el siglo I d. c, una capital administrativa con ocho castros satélites y coincide en la existencia de un embarcadero en el Areal “el primero desde el Tajo”. Hidalgo considera que quedan muchas cuestiones por responder en la romanización de Vigo como los hallazgos de Beiramar, de la curva de San Gregorio o el muro de Joaquín Yáñez.

Vía: Atlántico