sábado, 22 de febrero de 2014

La restauración revela un asentamiento 1600 años antes de la fortaleza de Pambre.

También se descubrió un pozo y un aljibe para la gestión del agua del castillo.

La restauración revela un asentamiento 1600 años antes de la fortaleza.
Las obras de rehabilitación que se están llevando a cabo en el Castillo de Pambre, en Palas de Rei, están deparando muchas sorpresas a los investigadores. Una de ellas se refiere a la ocupación. Aunque ya se sabía que había un asentamiento anterior al castillo -que empezó a construirse en el siglo XIV- porque la capilla que hay en el exterior data de en torno al año 1001, con estas catas arqueológicas han aparecido restos castrexos, galaicorromanos y suevos. Entre las «joyas» halladas está un puñal de antenas de la Edad de Hierro, entre los siglos IV y III a.C., aunque los expertos matizan que se trata de una herramienta que se usó durante varios siglos.

Los investigadores señalan que también han aparecido unas 100 puntas de flecha y unas 40 monedas, alguna de ellas, de plata, y en alguna incluso aparece una imagen que se asemeja al castillo de Pambre. Las monedas, además, aparecieron en todas las zonas del castillo, incluso en la capilla. También surgió numeroso material cerámico castrexo y galaicorromano y muchas piezas metálicas. El reto ahora es restaurar, conservar, catalogar y organizar todo ese arsenal para explicar e interpretar las diferentes fases de las distintas ocupaciones.

Otro de los hallazgos más valorados por el equipo de rehabilitación es el pozo -de gran calidad constructiva- y el aljibe, en la torre suroeste (que pudo ser después una mazmorra). Con estos elementos se desvela uno de los misterios que traía de cabeza a los investigadores: cómo funcionaba el sistema para la gestión del agua.

También quieren mantener la vegetación original, sin que afecte a la salud de los muros.