martes, 29 de abril de 2014

El desbroce de matorral en el monte Dobra deja al descubierto posibles restos romanos.

El Ayuntamiento de Torrelavega ha comunicado a Cultura el hallazgo de una nueva estructura defensiva en el Cerro de Jerramaya.
Los trabajos de desbroce, ahora paralizados, han dejado al descubierto un foso recto con restos de muralla.
Los trabajos de recuperación que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Torrelavega en el monte Dobra no solo están obteniendo frutos laborales y medioambientales, sino también arqueológicos. El Consistorio ha comunicado a la Consejería de Cultura el hallazgo de una posible estructura defensiva campamental romana en el Cerro de Jerramaya, descubierta durante las labores de desbroce de matorrales que se están llevando a cabo en la zona. Y es que el hombre ha dejado su huella durante milenios en este emblemático enclave para los torrelaveguenses.
En el marco del proyecto de creación de empleo mediante la promoción turística de los espacios verdes, contemplado en la Iniciativa Singular de Empleo ‘Torrelavega verde’, se vienen desarrollando diversas actuaciones para la puesta en valor de los recursos culturales de la sierra del Dobra. Entre ellas se está llevando a efecto por parte de un grupo de agentes de espacios naturales el acondicionamiento del entorno de los recursos arqueológicos e históricos, con el objeto de facilitar la accesibilidad a los mismos. En este contexto se sitúa el desbroce de matorral de Ulex (espino) que impide transitar por muchas zonas del monte.
Según un informe técnico al que ha tenido acceso este periódico, como consecuencia de estos trabajos, se ha descubierto una estructura artificial que, dispuesta longitudinalmente, discurre sobre el límite sur del término municipal de Torrelavega, entre el conocido como Cerro de Jerramaya, donde se ubica una estructura campamental atribuida al periodo romano, y la sima que alberga el Sumidero de las Palomas.
El hallazgo tuvo lugar el 27 de marzo, tras la eliminación de la densa cobertura de matorral que la ocultaba. Se trata de una estructura consistente en un foso excavado longitudinalmente, cuyo borde exterior asomado a la pendiente natural del terreno presentaba un depósito de las tierras extraídas, formando un cinturón de características defensivas sobre el que se detectan algunos amurallamientos en piedra.
Primera consulta.
Ante la posibilidad de que tal estructura pudiera estar asociada al yacimiento descubierto por Reigadas Velarde en 1989 y atribuido provisionalmente por los arqueólogos Eduardo Peralta Labrador y Mariano Luis Serna Gancedo a un castellum romano de campaña, desde la asistencia técnica del proyecto se efectuó una primera consulta. Concretamente, se preguntó a Serna Gancedo, autor de la descripción de los restos de Jerramaya en la obra ‘Castros y Castra en Cantabria. Fortificaciones desde los orígenes de la Edad del Hierro a las guerras con Roma’ (2010), con el objeto de recabar un primera información que pudiera esclarecer su posible naturaleza arqueológica.
Para ello se remitieron algunas fotografías del lugar. El arqueólogo contestó el 29 de marzo que, a su juicio, podría tratarse de «una estructura defensiva con agger y foso, que en principio hay que catalogar como campamental romana», para señalar la gran probabilidad de que se haya construido simultáneamente con el agger ya conocido y situado en la parte superior del cerro, lo que aumentaría mucho el tamaño y ayudaría a definir mejor el carácter del asentamiento.
Con carácter previo a la puesta en marcha del protocolo establecido en estos casos, se realizó una consulta telefónica el 30 de marzo con el arqueólogo titular del Servicio de Patrimonio de la Consejería de Cultura, con el fin de concertar el procedimiento oportuno, perdonándose él mismo en el lugar y verificando verbalmente la posible identificación del hallazgo como un foso defensivo con agger de la época romana.
Protocolo.
Ante esta situación, el Ayuntamiento de Torrelavega formuló la oportuna notificación al Servicio de Patrimonio de la Consejería de Cultura, que podría ordenar el seguimiento arqueológico del enclave, en el que se han detenido los trabajos de desbroce del matorral. Según algunos expertos, al otro lado de los restos del campamento de Jerramaya podría existir otro foso de similares características, también cubierto por espinos.
En el Dobra existen diversos enclaves arqueológicos, algunos de gran importancia, que evidencian una prolongada ocupación humana desde hace milenios. En este macizo destacan los restos hallados en las cuevas del monte Castillo, dólmenes, castros cántabros, el referido campamento romano y el propio pico de La Capía, el lugar más elevado del monte (604 metros), donde apareció en 1925 uno de los testimonios epigráficos de época romana más significativos de Cantabria: el ara votiva consagrada al dios indígena Erudino. Existen otros vestigios arqueológicos insuficientemente investigados, como restos de muralla o una inscripción supuestamente dedicada a Júpiter.