viernes, 18 de abril de 2014

Israel abre al público una imponente fortificación cananea.

Israel abre al público una imponente fortificación cananea.
Después de quince años de excavaciones, Israel expone por primera vez al público la fortificación cananea más grande de la zona, una estructura monumental de hasta 3.800 años de antigüedad que protegía la principal fuente de agua de Jerusalén: el manantial del Guijón.

La construcción original se extendía por la ladera de una colina, desde la cima donde estaba la ciudad cananea de Jebús, y tenía más de cien metros de largo y varias decenas de alto, según demuestran los restos descubiertos.


"Es una impresionante construcción relacionada con el comienzo de la Monarquía Unificada de David y Salomón. Aquí es donde comenzó todo para ellos", dijo a Efe Zeev Orenstein, director de Relaciones Exteriores de la Fundación Ciudad de David (Ir David), que administra el lugar.




El yacimiento, que se encuentra en Jerusalén Este, una zona de la ciudad que los palestinos reclaman, ha sido inaugurado hace unos días con total discreción.


No menos polémica genera entre algunos arqueólogos que los trabajos hayan sido financiados por la fundación Elad, identificada con círculos nacionalistas judíos.


Para los más críticos de la izquierda, la financiación política del trabajo arqueológico puede despertar dudas científicas, a pesar de que en este caso están avalados por reconocidos investigadores de la Dirección de Antigüedades y la Universidad de Haifa.


La importancia del hallazgo radica en que la fortaleza data de una época en la que no existían mecanismos para mover bloques de hasta 4 toneladas, pero la tribu cananea de los jebuseos lo consiguió de alguna manera aún inexplicable.

Muros de contención de hasta siete metros de ancho, túneles y escalinatas fueron levantados para proteger el manantial de la ciudad más tarde rebautizada Ur-Salem, y posteriormente Jerusalén cuando la conquistó David alrededor del siglo X, según el relato bíblico.


"El rey y los suyos fueron a Jerusalén al Jebuseo que habitaba en la tierra; el cual habló a David, diciendo: Tú no entrarás acá (...) Empero David tomó la fortaleza de Sión, la cual es la ciudad de David", relata el segundo libro del profeta Samuel sobre la toma de la ciudad.



Algunos arqueólogos sugieren que, debido a que la ciudad era casi inexpugnable, David pudo haber introducido sus fuerzas a través del manantial, desviado a través de túneles para evitar que los enemigos cortasen el suministro desde el exterior.


"Entre otras cosas hemos descubierto que el manantial ya estaba fortificado hace 3.800 años con el fin de garantizar el abastecimiento de agua a la ciudad", explica el arqueólogo Roni Reich, que ha encabezado el proyecto científico.


Hoy puede apreciarse con claridad el estanque al que llegaba el agua, y en el que, según el Libro de Reyes, fue ungido como heredero el rey Salomón.


En una de las campañas más complejas de las últimas décadas, se han removido y desenterrado cientos de toneladas de escombros y sedimentos, hasta dejar al descubierto la que los arqueólogos llaman la "Casa del manantial", en el bíblico valle del Cedrón.


Situada sobre el lugar donde el agua aflora a la superficie, los jebuseos también cavaron un largo túnel desde la ciudad en la cima para trasladar el agua.


La entrada inferior del túnel fue descubierta en 1867 por el capitán británico Charles Warren durante una expedición en busca de la bíblica Jerusalén, hoy extramuros y en nada relacionada con la que dejó veinte siglos después el sultán otomano Suleiman I (1494-1566).


"Construido el templo de Salomón, la ciudad se extendía por la cima en una franja de norte a sur, con el santuario en el extremo superior, el palacio en medio y la ciudad, más baja, en el sur. La fortificación descendía desde las murallas hacia el este", señala Orenstein con una reproducción de la zona en mano.


David, que reinó primero sobre la tribu de Judá desde Hebrón, levantó Jerusalén sobre la ciudad de Jebús y a decir de los expertos conservó la fortaleza del manantial.


La imponente estructura estuvo en uso hasta el siglo VI a. C., cuando Babilonia destruyó el primer templo de Jerusalén y los israelitas salieron al exilio persa.


La fortaleza en sí fue descubierta a principios de los noventa en un proyecto de rescate de la Dirección de Antigüedades, cuando en la zona se hacían excavaciones con otro propósito.


Con más de 40 años de experiencia en el terreno, Reich también ha excavado la Jerusalén herodiana un poco más arriba de la colina y a los pies del que fuera el Monte del Templo, hoy la explanada de la mezquitas de Jerusalén.