domingo, 27 de abril de 2014

La romana Vía del Esla conduce a la Lista Roja de Patrimonio.

Algunos tramos de esta calzada romana corren riesgo de desaparición por desprendimientos y abandono.

Imagen de un tramo de la calzada romana del Esla, también conocida
como ruta Vadiniense o Vía Saliámica // Siro Sanz
Pistas forestales, canteras, concentraciones parcelarias y tuberías han puesto en peligro la supervivencia de la calzada romana del Esla, que comunicaba la meseta norte con la costa cantábrica a través de los pasos de montaña de la cordillera leonesa.

Esta vía, fechada entre el siglo I antes de Cristo y el IX de nuestra era y que permitió la romanización del norte de la Península, acaba de ingresar en la Lista Roja de Hispania Nostra. En la nómina oficial de ‘ruinas’ aparecen ya 26 monumentos de la provincia, doce incluidos en los primeros cuatro meses de este año. Actualmente, León es la provincia con más edificios históricos y yacimientos en un ránking que revela el desprecio por el Patrimonio, su abandono y la falta de inversiones en construcciones, en muchos casos, únicas.

Pese a los esfuerzos por recuperar la calzada del Esla, también denominada Vía Saliamica, de los historiadores Siro Sanz y Eutimio Martino, «los intereses económicos», como explica en su web Hispania Nostra, están terminando con estos antiquísimos viales.

En 2010, el tramo comprendido entre Remolina y Las Salas sufrió graves desperfectos por las obras que utilizaron el trazado de la calzada para albergar la tubería que lleva agua entre ambos pueblos.

Los citados historiadores Sanz y Martino han denunciado que en la última década el 30% de las calzadas romanas de la Montaña Oriental ha desaparecido.

Los caminos del diablo.

La vía romana del Esla o Ruta Vadiniense, por la multitud de estelas funerarias y lápidas vanidienses que se han encontrado en su trazado, no ha contado con iniciativas de las administraciones para vertebrar el turismo en la montaña leonesa, teniendo en cuenta además que es un camino alternativo a Santiago —que se entronca con el Camino Francés en Mansilla—. Y ello a pesar de la belleza de estos caminos empedrados que se adentran por los valles más recónditos. Una ruta llena de restos romanos y de nombres enigmáticos.

La referencia al diablo en muchos enclaves de esta ruta, como Puente del Diablo o el Pajar del Diablo, podría explicarse por la asociación que los pueblos conquistados hacen entre el maligno y los romanos. La Vía del Esla, que sobrevivió tanto a la invasión musulmana como a la posterior reconquista, está ahora en la Lista Roja debido a que algunos tramos están «en riesgo de desaparición y alteración por desprendimientos y pérdida de muros», según Hispania Nostra.

Hasta finales del siglo XX, muchos tramos de la calzada romana que existían en los valles de la Montaña Oriental Leonesa se habían conservado de manera casi intacta, ya que, además de estar tallados sobre la roca viva, eran pasos usados de forma habitual por los vecinos. Pantanos y modernas construcciones no tuvieron en cuenta este trazado y lo arrasaron sin contemplaciones.