sábado, 26 de abril de 2014

Tamut, la cantante que amaba el buen comer.

El Museo Británico utiliza una tecnología pionera sobre ocho de sus momias para saber cómo fue su vida y de qué pudieron morir estas personalidades de hace cinco milenios.

Tamut (año 900 a.C.), será uno de los atractivos de la próxima exposición de momias del Museo Británico.
Tamut era una cantante del templo de Amón. Pertenecía a una familia de sacerdotes de buen nivel económico. Tenía las arterias bloqueadas, lo que probablemente habría podido contribuir a su muerte. En su funeral no se escatimó en gastos. Fue adornada con todo tipo de amuletos de distintos dioses. Y un secreto, le gustaba demasiado el buen comer. Con todo este lujo de detalles, nadie podría llegar a pensar que Tamut murió alrededor del año 900 antes de Cristo. Su cuerpo está momificado, pero gracias a una avanzada técnica de escáner los expertos del Museo Británico no sólo han descubierto información valiosa sobre los procedimientos de embalsamamiento y entierro, sino que han llegado a descifrar incluso pormenores de su día a día. Y todo sin necesidad de abrir los sarcófagos ni molestar al cuerpo.

Aún no ha abierto sus puertas, pero la nueva gran exposición de la emblemática galería londinense ha acaparado gran expectación. El título no puede ser mas sugerente: «Vidas pasadas, nuevos descubrimientos». A partir del mes de mayo, la muestra contará la historia de ocho momias como nunca antes se había narrado. Los responsables prometen un auténtico viaje al pasado sin precedente alguno. A través de pantallas interactivas, el visitante podrá explorar el interior de los sarcófagos y desenvolver las vendas para encontrarse cara a cara con seres humanos que vivieron entre los años 3.500 antes de Cristo y el 700 después de Cristo. El hecho de conocer cómo vivieron, qué hábitos tenían y qué les llevó a la muerte a estas personas de carne y hueso promete convertirse en una experiencia inédita.

Una colección de 120.

Las momias elegidas para este experimento han sido extraídas de la extensa colección de las 120 que tiene el museo provenientes de Egipto y Sudán. La primera de ellas llegó a Londres en 1756 y nadie la había analizado en 200 años. En 1960 se estudió a través de rayos X y tres décadas más tardes se empleó el CT (tomografía computerizada). Sin embargo, los avances de la tecnología en la ciencia médica han dado un paso de gigante a tal nivel que se pueden lograr, según los expertos, imágenes de «alta resolución sin precedentes». Neil MacGregor, director del Museo Británico, se pregunta por qué cumplidos los seis años todo el mundo se siente fascinado por las momias. «Es algo universal, un tema que crea muchísima expectación e interesa a todo el mundo. Es el hecho de que el cuerpo puede sobrevivir físicamente más de 5.000 años. Y resulta emocionante estar cerca de alguien que vivió hace tanto tiempo», recalca. El responsable de la institución británica asegura que la nueva tecnología es «verdaderamente rompedora», lo que les ha permitido «reconstruir y comprender las vidas de estos ocho individuos muy diferentes entre sí». Esos escáneres son capaces de producir datos de alta resolución que a su vez pueden transformarse en imágenes en 3D empleando el mismo software designado originariamente para fabricar automóviles. Las momias se trasladarona varios hospitales, incluyendo el Royal Brompton, donde fueron escaneadas con la más alta tecnología. Según explica el comisario de la muestra, John Taylor, «las exploraciones permitieron construir modelos 3D y admirar con increíble claridad todos los detalles». «Hay que tener en cuenta que las momias son increíblemente frágiles. Se han tomado todas las medidas para no dañarlas. Tampoco queremos molestarlas. Queríamos ser muy respetuosos. No hay que olvidar que también son seres humanos que vivieron y murieron», explica el experto que asegura que en los últimos meses han aprendido muchísimo sobre momias que llevaban más de cien años en el museo. «Ha sido un proceso verdaderamente increíble», apunta. Según Taylor, las tomografías computarizadas les permitieron emprender un viaje bajo las envolturas e incluso hasta debajo de la piel para ver su interior. Y cuando recalca que se descubrieron todo tipo de particularidades hay que tomarlo al pie de la letra.

En el caso por ejemplo de Tamut, se han revelado todo tipo de vicios mundanos. Daniel Antoine, responsable de los restos humanos del museo, explica que dentro de los vasos sanguíneos de la momia se encontró placa calcificada en la arteria femoral: «Esto es algo muy común hoy en día. Si hay un fragmento de placa separada que va hacia el corazón se trata seguramente de un ataque al corazón, si está en la zona del cerebro se trata de un golpe», detalla.

Es posible que la grasa de la cantante se debiera a una condición genética aunque MacGregor tenía su propia teoría: «Seguramente era la primera en ver qué comida llevaban todos los días la gente para ofrecer a los dioses del templo», dice.A partir de las imágenes extraídas de la pelvis también se ha podido averiguar la edad de las momias. En el caso de Tamut, tenía entre 30 y 40 años. La piel y el pelo estaban tan bien conservados que se ha sabido incluso reconstruir su cara. El visitante, por tanto, tendrá la experiencia de conocer cómo fue en su día el cuerpo que ahora se encuentra envuelto. «Los textos nos dicen que se tenía una momificación u otra en función de lo que pagaras. Y Tamut tuvo la mejor. Sabemos que pertenecía a una familia de los sacerdotes en el templo de Amón. La mayoría de los sacerdotes transmiten sus funciones de padres a hijos, así que la familia seguramente era muy rica en aquella época. Contarían con distintas tierras. A sus seres queridos se les ofrecía en mejor funeral», señala Taylor. Durante la investigación, los científicos también hallaron cómo en el cerebro de una de las momias se había quedado almacenada una espátula que se empleó para vaciarle los sesos a través de la nariz. El utensilio se puede ver claramente con el escáner. Se trata de un hallazgo único.

Una mortal septicemia.

«La herramienta en la parte posterior del cráneo fue toda una revelación sobre las herramientas que se utilizaban para embalsamar los cuerpos, una técnica de la que no sabemos mucho al respecto. Muy pocos de estos utensilios han sido identificados. Así que encontrar uno en el interior de una momia es un enorme avance. Se trata de un hallazgo muy importante. Ahora planeamos recrear e imprimir la herramienta utilizando la tecnología de impresión 3D», explica el experto. Por otro lado, la muestra también cuenta la historia del cuerpo de un hombre originario de la ciudad de Tebas, la antigua capital del Imperio Nuevo de Egipto, que podría haber sido momificado alrededor del año 600 antes de Cristo, según los análisis. Las imágenes permiten ver también una serie de pústulas dentales que podrían haberle ocasionado un dolor dental extremo. «Este individuo tenía cinco. La infección penetró en la mandíbula. El pus tenía que salir y el hueso se movió para crear áreas excavadas. Por la infección en la boca lo más probable es que muriera de septicemia», recalca Taylor. No sabemos su nombre, pero todo indica que era de alto estatus. Del resto de las momias seleccionadas no han trascendido tantos detalles, seguramente para guardar algo de misterio en este viaje fascinante al pasado.

Vía: La Razón