jueves, 1 de mayo de 2014

Tres vasos singulares de la ‘Pompeya ibérica’ cuentan la historia mítica de su aristocracia.

Un vaso que representa una lucha uno contra uno, otro con la figura de dos ciervos frente al árbol de la vida y un tercero que encarna una gran batalla simbólica dan a conocer la mitología de los últimos oligarcas íberos que se enfrentaron a la romanización en la Península. Las piezas se hallaron en el yacimiento de Libisosa (Albacete), el mejor conservado del periodo ibérico final en España.

Tinaja de los caballeros. / Héctor Uroz Rodríguez. 
Solo los guerreros, caballeros y oligarcas podían estar representados en la publicidad heroica que los aristócratas ibéricos encargaban en el primer tercio del siglo I a. C. Para crear un pasado épico, estos nobles pasaron de utilizar la escultura a plasmar esta propaganda en vasijas de barro.

Científicos de la Universidad de Alicante hallaron un total de 16 de estas vasijas con imágenes figurativas en el yacimiento de Libisosa (Albacete), y describen tres de ellas en un artículo que publica el Archivo Español de Arqueología.

“Son tres vasos que muestran los tres principales mecanismos de un pasado heroico mitológico de la aristocracia del ibérico final, simbolizando su propia figura”, declara a Sinc Héctor Uroz Rodríguez, autor principal del estudio.

Para los científicos, la iconografía ibérica en general es una especie de libro en imágenes que tienen que descifrar.

En concreto, estos vasos constan principalmente de una decoración figurada, ya sea humana o animal, de la aristocracia ibérica para su uso propagandístico. Intentan construir un currículo evocando un pasado heroico que no existió. Una mitología de su propia estirpe.

“Pero tanta importancia tienen los vasos en sí como el contexto en el que aparecieron. Este lugar representa lo que se podría denominar como una ‘Pompeya ibérica’, porque cuenta con la fase del ibérico final mejor conservada de España”, añade.

El yacimiento de Libisosa –que arranca en época prehistórica y en la que se han documentado restos medievales, pasando por época romana y época ibérica– se empezó a excavar en el año 1996 de forma ininterrumpida.

Una ciudad arrasada de un día para otro.

Por lo que se refiere a la época a la que pertenecen las vasijas, ibérico final, “el yacimiento aparece como una tumba en vida –argumenta Uroz–. Un poblado destruido de forma repentina de un día para otro, que causa un efecto Vesubio,  pero en este caso provocado por el ejército romano”.

Es un momento de guerras civiles entre romanos por el poder. Diversas facciones de su aristocracia luchan por el dominio unipersonal. Algo que no llegará hasta la época de Augusto, el primer emperador romano.

Según el investigador, la península ibérica –que era ya una provincia de Roma–, sirve de campo de batalla de los conflictos entre los romanos. Libisosa desaparece con la Guerra de Sertorio, un general romano en conflicto con Cecilio Metelo. No existen fuentes literarias sobre la afiliación de este poblado respecto al conflicto.

“Libisosa no es solo importante por lo que se ha encontrado hasta ahora, sino también por el potencial que tiene. Hemos intervenido en 17 campañas de excavación, en el 10% del yacimiento. Tenemos inventariadas más de 145.000 piezas. Siempre digo que del mundo ibérico lo mejor está por descubrir y posiblemente lo encontremos algún día aquí”, concluye Uroz.

Los tres vasos singulares.

La ‘Tinaja de los caballeros’ es el primero de los tres vasos que se describe en el artículo. Representa un combate singular, uno contra uno. “Normalmente se enfrentarían en este tipo de luchas el mejor de cada ejército. Es una práctica noble pasada de moda en ese momento. También aparece un flautista que ameniza ese acto. Quién gane o no es lo de menos. Es una representación de valores aristocráticos”, subraya Uroz.

En una segunda vasija aparece un combate colectivo, una batalla simbólica mítica. La propaganda consiste en representar valores, como el hecho de caer en batalla. “Este vaso es muy importante porque en la otra cara observamos un lenguaje muy antiguo, en el que dos ciervos con aves posadas están enfrentadas al árbol sagrado o árbol de la vida”.

Es un lenguaje que de algún modo heredaron de una tradición muy antigua. Hasta qué punto podían conocerlo sin tener documentación escrita es un hecho que sorprende a los científicos.

Un último vaso representa un desfile heroico ecuestre del monarca a caballo, seguramente con un sentido funerario. “Ponen en valor algo que sabemos por muchos otros soportes como la moneda ibérica, la imagen del jinete. El caballo es un elemento relacionado estrechamente con la aristocracia”.

Vía: SINC